Y TRUMAN CAPOTE PASABA POR ALLÍ

 

Si un tipo coge un rifle y va y mata a los dueños de la constructora que lo había despedido y después se sube al coche para descerrajar otros tantos disparos a dos empleados de una sucursal bancaria y llevárselos por delante, podemos convenir que está loco. También está en paro, que es un modo de locura transitoria con brotes compulsivos los lunes al sol, como vimos en la película de Fernando León.

El albañil de esta historia de terror real de Olot (Girona), una ciudad galvanizada por la ola de crímenes del celador de un geriátrico que confiesa haber matado al menos a once ancianos, actuó evidentemente por venganza contra quienes le habían dado trabajo en los últimos veinte años, pero, al igual que el enfermero del asilo, no debe de estar bien de la cabeza. Los vecinos lo describen como alguien solitario y misógino, que vivía con su padre y cazaba jabalíes, y al salir del trabajo solía pasearse vestido de sheriff con pistolas de plástico y un sombrero, o de noche se adentraba en el monte con algún arma en bandolera.

La crisis es en sí misma una manifestación de locura del sistema económico. La loca crisis contagió a un marido armado, que irrumpió en la junta de una escuela en Florida (EE.UU.) y dibujó primero con un aerosol la V de ‘Vendetta’, del cómic justiciero de Alan Moore, y después procedió a secuestrar a los reunidos realizando varios disparos hasta ser abatido por un vigilante providencial. Según la cámara de seguridad que lo filmó todo, estaba dispuesto a matar a alguien como protesta por el hecho de que su esposa había sido despedida del centro.

La policía investiga una extraña muerte por disparo, esta semana, en un edificio de Santa Cruz, de un conocido agente de aduanas por si tuviera relación con problemas económicos (la crisis mata a la japonesa) y de salud. El cuerpo sin vida en el cuarto de baño, tras la detonación que conmocionó a todos en el edificio Olimpo, procedente de unas oficinas en la segunda planta, había sufrido el impacto de una pistola de 9 mm. Parabelum.

Tres casos expeditivos a sangre y fuego en Olot, Florida y Santa Cruz de Tenerife, como si Truman Capote velara los muertos de la crisis para seguir novelando el miedo humano sin límites.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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