LOS ‘SINDE’

 

Méndez Núñez y Teobaldo Power distan pocos metros. Casi se diría (no lo he comprobado) que se puede divisar el drago del consistorio alongando la cabeza desde Viera y Clavijo (o Pérez Galdós, que siempre me lío con esta calle que cambia de nombre según qué tramo). A la misma hora, en ambos sitios de la ciudad, se celebraban plenos contestados en la calle: el de los Presupuestos 2011 en el Parlamento y el del PGO en el Ayuntamiento.

Hasta aquí todo muy convencional, como en los viejos tiempos: las protestas se dilucidaban sobre el asfalto y los eslóganes (algunos para criminólogos prometían otro día incendiar el Parlamento con sus señorías dentro, como si mencionaran la palabra bomba dentro de un avión: para temblar) eran proferidos por gargantas humanas. Nada de realidad virtual, puro atavismo que nos congraciaba con algunas frases hechas como aquella de ‘tomar el pulso de la calle’. Aquí, en estado puro la expresión.

Los abucheos y pitos se podían oír de extremo a extremo entre las dos vías de Santa Cruz, las cabezas de los manifestantes contra el Plan General se mecían como una ola, mientras en la calle del compositor de los Cantos Canarios los concentrados de la Intersindical se parapetaban tras las vallas, vigilados de cerca por la policía como fans de un concierto rock; su rugido se escuchaba nítidamente en el hemiciclo donde el fantasma de una tijera gigante recortaba las cuentas públicas para el año llamado a ser el principio del fin de la crisis. Por algún año se empieza.

Se calcula que unos 15.000 paisanos se quedarán a dos velas a partir de febrero, sin la paga de 426 euros. ¿Qué harán? Casimiro Curbelo amenaza con fletar un barco con 5.000 gomeros dentro para plantarlos frente a la fachada de la ‘casa de la piedra’, en Cabo Llanos, sede de la Presidencia, si el Gobierno no le abona los 6 millones que le adeuda. ¿Lo hará? (Casimiro, el Gobierno, tanto monta…). El ‘yo acuso’ de la calle en estos plenos decisorios de Santa Cruz y en el que a la misma hora, en Madrid, celebraba el Congreso para sacar los presupuestos 2011 del Estado con los votos del ‘tripartito español’  PSOE-PNV-CC, la Antitabaco y, hela aquí, la ‘ley Sinde’ contra las webs piratas, parece ser una señal.

Esta última ley se quedó ‘sin de…cidir’, por falta de apoyos del Gobierno, derrotado no sólo desde la calle, donde los convocados por Twitter abroncaban a la ministra González Sinde, de Cultura, que, según los impúdicos papeles de Wikileaks, se venía reuniendo a la sordina en la embajada de Estados Unidos para que el yanqui presionara al PP a favor de la ley antidescargas. Bochorno tras bochorno.

Por torpes, los partidos se están quedando con el trasero (por qué no llamarlo culo) al aire, destapadas sus vergüenzas por la red de Assange, o invadidas de internautas ‘anonimus’ sus páginas webs cada vez que se lo proponen los nuevos amos de la opinión pública: los hadckers, organizados en plataformas que desafían a las siglas del Gobierno y la oposición.

Pronto las ‘manifas’ (cuánto odio este término) en la calle pasarán de moda y perderán sentido, en favor de los avatares en masa movilizados en la red y los ataques de denegación de servicio (DDoS), como los sufridos por el Ministerio de Cultura y la SGAE en este pulso de la ‘ley Sinde’ contra el ciberactivismo pujante. Esto va tan deprisa…, y no ha hecho sino empezar. Hasta quedarnos ‘sin…de…mocracia’ por culpa de unas organizaciones obsoletas, unos diputados encerrados en su cubículo de hormigón mientras en la calle truena y se les bloquea el ordenador. O espabilan o los ‘sinde’ (los sin derecho a 426 euros, a un puesto de trabajo, a un techo y un plato de comida) se los comen por los pies el día menos pensado.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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