‘DOSMILONCES’

Y esto ya es 2011, con más visitas en Facebook que en Google, lo cual no sé si es para alegrarse. No es mala hora para venir al mundo –lo dice un debutante papá tardío-, porque el nuevo huésped isleño –año nuevo, vida nueva, 7.000 millones pronto- no se va a enterar del tsunami que sepultó el estado de bienestar y la socialdemocracia de Anthony Giddens y cia. Tendrá una tierra y un mar (ya sé que hay una ‘ola’ que cuestiona esta aseveración) y sacará el petróleo.

Los ‘hijos de la crisis’, sin el pan bebé bajo el brazo (la otra lotería del niño), nacen con el cheque sin fondo de las dos de la madrugada, como el primero que vio la ‘luz –más cara- al final del túnel’ en el Materno Infantil de Las Palmas. Les recibe un país sin humo en estado de alarma. Para cuando tomen café en el bar no tendrán ni pitillo ni periódico. Hans Magnus Enzensberger nos contagiaba de fe en los ‘desayunos del Mencey’: siempre habrá diarios de papel, son parte del ‘breakfast’ (cómo quiera que se diga en alemán).

No,  no es mal año para venir al mundo, pero quién iba a imaginar que sería el primero sin el ‘papel’ de Iñaki en la sociedad española de la información. A Gabilondo, en Madrid, a finales de los 90, había que sacarle las palabras con cuchara –le turbaba hablar de sí mismo y, sin embargo, le desahogaba, como a Vargas Llosa sincerándose sobre la familia el día del Nobel-. Hasta que me reveló su pesadilla: que murmuraran a sus espaldas que debiera retirarse, como vio hacerle a su maestro, Antonio Calderón, padre del ‘teatro del aire’. Sin Iñaki, un modo de periodismo está ahora mismo en el aire.

Con 68 años, uno más que el pensionista del 2027 (¿habrá periodistas para entonces?), está ‘como una puncha’, como pasó con Walter Cronkite y Larry King, después de correr los sanfermines del oficio y chuparse el 23-F bajo secuestro en TVE esperando esa noche la cinta con las palabras del Rey. Antes de este cierre de CNN+, en la SER era dios. “No es que Iñaki Gabilondo esté en la SER, es que la SER está en Iñaki Gabilondo”, nos dijo Augusto Delkáder para la biografía del periodista donostiarra, ‘Ciudadano en Gran Vía’.

País de pobres gentes preguntándose si ir a votar esta vez. Felices vástagos ‘dosmilonces’, el ruido electoral no les dejará ‘dormir’.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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