PAGAR POR TRABAJAR

Las picarescas de la crisis. Pagar por aparentar trabajar. Y, finalmente, por no trabajar de hecho. El primer caso de este nuevo fraude ha sido detectado en Tenerife en un bar donde constaba, sorprendentemente, una plantilla de más de 40 personas, lo cual es imposible.

La noticia me llega a través de una fuente autorizada de CC.OO.: un número de parados ha optado por pagar al empresario el importe de su cotización a la Seguridad Social, a cambio de figurar con un contrato trampa, que consiste en dar de alta al trabajador, sin que éste tenga que cumplir ninguna obligación laboral y sin que perciba sueldo alguno por la pantomima.

El fraude ha sido localizado estos días.  El economista de CC.OO. José Miguel González, director del gabinete técnico del sindicato, me da los detalles. Se trata de un nuevo fenómeno protagonizado por personas en paro dispuestas, aunque resulte insólito, a costearse su propia Seguridad Social a través de un empresario, que supuestamente les contrata, pero, en la práctica, es mentira. El intermediario, es una obviedad, supuestamente obtiene alguna ganancia por prestarse a este camuflaje de trabajadores fantasmas.

Candidatos a elegir esta vía fraudulenta son, por ejemplo, inmigrantes desempleados, sin cobertura social, y cuya prioridad es acreditar, ante los requisitos de la Ley de Extranjería, su arraigo laboral, al ver peligrar el derecho de residencia. Asimismo, cabe suponer que el truco interese a trabajadores que no quieran perder períodos de cotización con el fin de percibir posteriormente las prestaciones de desempleo y jubilarse cuando corresponda.

Los contratos masivos e irregulares como el citado caso constituyen un fraude. Pero es indudable que la crisis origina toda una variedad de picardías para hacer de la necesidad virtud ante el mazazo del paro. Pagar por fingir trabajar, con tal de no dejar de cotizar a la Seguridad Social, es una moda (entre comillas) que surge de las nuevas condiciones del mercado laboral ante el riesgo de sufrir un paro de larga duración.

El origen de los 300 euros de promedio que han de aportar al falso empleador los parados que quieren cotizar se me antoja un misterio, dada la carencia de ingresos económicos. Se lo pregunto al economista de CC.OO. De la economía sumergida, naturalmente, responde. ¿Y por qué no hacerse autónomos directamente y así no exponerse a incumplir la ley? Ah -aclara sin mostrar ninguna sorpresa ante este contrasentido-, porque no tendrían las mismas ventajas, los mismos derechos pasivos que un trabajador dependiente, en caso de bajas y subsidios.

Los paganinis ‘beneficiarios’ de este timo laboral son, por tanto, las víctimas de la crisis, los parados, aquellos de entre este colectivo que se erigen en financiadores de su Seguridad Social, un esperpento de la crisis. El empresario cómplice les hace un ‘favor’ seguramente interesado; existe temor a que se descubra el montaje, de ahí que haya trascendido de modo aislado, pero se sobreentiende que sea una práctica con una mayor casuística a estas alturas.

Éste no es el único hallazgo de la picaresca del mercado laboral. El mismo sindicato acaba de conocer la denuncia de una joven trabajadora, que reclamó mayor salario al empresario y éste le sugirió una manera de conseguir un suplemento del sueldo: ejercer la prostitución.

Se admiten más ejemplos ilustrativos de los desatinos a que aboca la crisis en la relación entre trabajadores y empresarios, al margen de toda reforma laboral, se pinte como se pinte.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión 1 comentario

Respuesta a PAGAR POR TRABAJAR

  1. carlos r.f.

    La casualidad de que hoy mismo mi esposa, me comenta el caso de dos hermanas que trabajando en el mismo establecimiento, no cobran desde el mes de diciembre, alegando su empleador de que si no se tiene que declarar en quiebra. Las chicas, ante el miedo a perder el trabajo fijo que tienen son capases de trabajar de forma gratuita. El caso es que este negocio al estar serca de casa, puedo ver el nivel de clientela que tiene y puedo acegurar que en ningun momento a bajado, es mas, cuando tengo que ir a esta tienda a comprar, tengo que hacer cola.
    Estas son las concecuencias del nivel de desproteccion que tiene la clace obrera en estos momentos con las reformas del mercado laboral actual.
    Se trabaja para cotizar y con suerte para poder cobrar algun dia cuando al empresario le plasca.
    A dia de hoy, puedo decir que soy un privilegiado, tengo treinta y un años trabajados en la misma empresa de forma continua, me quedarian siete y medio para tener el tope. Lo que no tengo tan claro es que mi hijo pueda tener algun dia ni tan siquiera el minimo cotisable. La pena es que aun no lo e combencido de que luche por sus derechos y creo que ademas eso es lo que le esta pasando al resto de esta juventud. El miedo y el conformismo son malos compañeros.

     

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