LA GENERACIÓN DE TINDAYA

Tindaya. Chillida. Desde hace, al menos, 16 años, el nombre del célebre escultor vasco y el de la montaña sagrada de los aborígenes majoreros unieron sus destinos. Y la peripecia que ambos habrían de correr marcaría definitivamente la vida del artista, incluso es posible que contribuyera a precipitar el desenlace de su enfermedad, y desató una polémica visceral entre ecologistas –refractarios a la idea de tocar el macizo- y defensores del proyecto de vaciar el cono para rellenarlo con un cubo por donde transite la luz de la luna y el sol libremente bajo un símil de tolerancia.

Lo llamaron de todo. Y dicen que los insultos y el calvario de un proceso interminable en el que sobrenadó entre sospechas de corrupción y tejemaneje de políticos y empresarios, lo sumió en una depresión. Desplegaron las pancartas y la fusilería opositora del monumento logró su objetivo de abortar el sueño del creador del peine del viento. Chillida había concebido una noche una montaña como ésa –tardó años en encontrarla, después de visitar otras muchas en islas y continentes- horadada para hacer dentro la escultura.

Es posible que un sector del ecologismo antiChillida ‘chillara’ con auténtica convicción conservacionista de la montaña adorada por los habitantes prehispánicos y de los más de doscientos podomorfos declarados bien de interés cultural.. A algunas otras voces detractoras las empujaba, sin embargo, cierta renuencia enfermiza a toda obra que se anuncie por todo lo alto. Cuando esto sucede, se excitan los instintos más beligerantes de grupos dispuestos a armarla.

El acuerdo suscrito suscrito este martes en Donosti entre el presidente canario, el titular del Cabildo de Fuerteventura, el consejero de Ordenaciòn Territorial y la familia del artista, desbloquea definitivamente la obra, convoca el concurso y halla un modo de financiarlo sin poner un euro el Gobierno: lo costearán las constructoras, que después explotarán turísticamente la instalación. La noticia coincide –seguramernte no por casualidad- con la gala de apertura de Fitur en Madrid y las horas bajas del recién cerrado museo Chillida-Leku a causa de la ‘aguafiestas’ crisis económica.

En los foros de Internet afloran con profusión las opiniones más reacias a que se dé luz verde a la escultura póstuma de Chillida. Me resulta cavernícola la maldad de maldecir, aun tras la muerte del artista, este proyecto-herencia de uno de los mejores escultores de su siglo, sin que las principales objeciones se hayan visto precedidas de un juicio riguroso sobre la ‘naturaleza’ de la montaña y el cariz de la obra a realizar en su seno. Es un alarde de ingeniería que, en efecto, sugiere algunas preguntas antes de proceder a  dar el visto bueno. Pero, sólo por la dimensión internacional de Chillida, en Fuerteventura tienen razón quienes califican de reclamo turístico de primer orden (como lo fuera César Manrique para Lanzarote) el monumento que ideó el escultor y que no pudo ver realizado en vida.

Han transcurrido unos 16 años. Una generación completa de canarios, desde que nació, ha oído hablar del sueño de Chillida en Tindaya. Ésta era, por tanto, una deuda generacional. Una deuda con la historia, en la que muchos han hablado más de la cuenta, sin que el único aludido de verdad haya podido abrir la boca por mediación de algún portavoz: el guanche de Maxorata, el majo, que era ajeno al valor de su tesoro de traquita de Tindaya y Tebeto, y esculpió sus siluetas de pie en el roquedal por cuyas laderas descienden los caminos del agua. ¿Qué opinión le habría merecido la idea de Eduardo Chillida y su amigo el ingeniero José Antonio Fernández Ordóñez, que los ha sobrevivido a ambos? Sólo ellos dos ahora, en diálogo de ultratumba con los antepasados de la isla, saben la respuesta correcta.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión 2 comentarios

2 Respuestas a LA GENERACIÓN DE TINDAYA

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  2. José de León

    no cabe duda que se trata de uno de los temas más polémicos de la joven historia democrática de las islas y que seguirá rodeado de polémica hasta que se asiente la cordura. 30.millones perdidos bajo la responsabilidad de Proyecto Monumental de Tindaya que, ahora, el gobierno quiere liquidar (cosa que si miran los presupuestos de la CCA delo pasado año, parece que ya hizo el gobierno (y que Bittini volverá a recurrir por ser dueño del 50% de las acciones)¿sabían que el primer acuerdo fraudulento con Bittini, a través de una comisión del gobierno que firma el acuerdo el 14 de diciembre de 1995, a las 11 y medioa de la noche en el Hotel Escuela de Santa Brígida, estab integrada, entre otros, por Domingo Berriel y Miguel Cabrera?¿Saben que dicho acuerdo fue denunciado por la Audiencia de Cuentas de Canarias y la Comisión de Investigación?¿Saben que no se podrá iniciar la adjudicación de las obras hasta que no se cumplan los 25 condicionantes que impone la aprobación por la COTMAC del proyecto y el Estudio de Impacto? ¿Saben que dentro de dos años y medio caduca dicha aprobación y el goberino no ha encargado ninguno de los estuduios previos?.. saben que lo que se firmó en Donosti no es sino un bluf, ya que ni siquiera está constituida la Fundación?¿saben que el 5% de la Fundación recae en la familia Chillida?¿Saben cuales fueron las condicionae que puso Chillida en vida para hacer la obra?¿Se cumplen? Verdd que no, pues…
    un saludo y es bueno que se lean el Proyecto Técnico, el primer estudio de Impacto y el segundo, la reformulación del proyecto en Mayo de 2008 y las NNCC recurridas

     

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