AUDITORIO ADÁN

El Auditorio Adán Martín, el nuevo nombre con el que este viernes ha hecho justicia el pleno del Cabildo de Tenerife, es hoy uno de los grandes contenedores de cultura de la isla y de Europa.  Y es, como en Chillida con Tindaya, el fruto del sueño de un visionario cargado de utopía y de razón. Adán Martín no podría tener mejor casa donde habite su alma.

Antes de este Auditorio, como antes del TEA (Herzog & De Meuron), el déficit de infraestructuras culturales en la capital era clamoroso, como siempre ponía de manifiesto desde la viceconsejería de Cultura Dulce Xerach. De manera que felicitarnos por gozar de estas instalaciones de primerísima división arquitectónica en el mundo no debería de causarnos ningún hastío ni pudor. Y, sin embargo, tengo la sensación de que ha quedado inoculado insanamente en el inconciente colectivo un cierto ‘sentimiento de culpa’ por ese aparente exceso de ‘lujo’ para una ‘ciudad menor’, que aún no hemos conseguido extirparnos.

Adán Martín se merecía este homenaje de la institución que presidió, por la voluntad, férrea diría, que sostuvo desde el origen de la idea hasta su culminación en 2003 (ya ausente del Cabildo), venciendo sin complejos provincianos una resistencia que siempre juzgué inconsecuente (aunque en absoluto baldía, porque toda polémica moviliza la opinión adormecida, que no es poco), inspirada por motivos de una ciega oposición política y no sólo por sólidas convicciones de austeridad y celo en el gasto público. El Auditorio es hijo de una época de bonanza, no leamos su creación a la luz de esta crisis que ha arrasado con todo lo que suene y huela a cultura. Y es un producto inteligente, una apuesta, cuando se podía, por disponer de argumentos de peso, de alta ingeniería y arquitectura puntera, con los que hacer de Santa Cruz una capital, al fin, de verdad de la comunidad turística que somos, abierta y cosmopolita, una vez metidos en este indescifrable  siglo XXI.

El Auditorio es hoy el símbolo arquitectónico de la ciudad turística y cultural. No disponemos de otro edificio tan potente que suscite la mirada y la admiración de fuera, un efecto de enorme interés para un lugar cuyo deseo supremo es ser visitado por todo el mundo. Adán Martín no exageraba cuando decía que sería un icono.

Sentados a una misma mesa con cualquier pretexto, le pregunté en una ocasión a Adán por el Auditorio. Y me contó la historia del sueño que albergaba desde que conoció al arquitecto Santiago Calatrava cuando aún no era dios. Lo contrató justo antes de que fuera prohibitivo y estaba convencido de que el Auditorio iba a ser un (el) símbolo de Santa Cruz y de Tenerife.

A Calatrava, poco tiempo después, empezaron a disputárselo las principales capitales. Paseando por Buenos Aires con Lucía, cuando éramos novios, reconocí a lo lejos la firma de Calatrava en un puente que llevaba el sello inequívoco del arquitecto valenciano, el Puente de la Mujer, en Puerto Madero, que sintetiza a una pareja bailando un tango. Lo cruzamos juntos cuando a nosotros dos nos pasaban cosas que al poco tiempo nos obligarían a tender un puente entre América y Canarias. Prueba de ello es que hoy, cuando escribo estas líneas en Santa Cruz, mi esposa y mi hijo Ángel pasean por las calles de Perú, la otra orilla de la familia.

Calatrava es inconfundible de Venecia a Nueva York, hasta donde también le persiguen sus contestatarios. Adán Martín insistió siempre, cuando las críticas por las variaciones presupuestarias consustanciales a los proyectos de ingeniería y arquitectura arreciaban más agriamente en la isla, en que había que culminar el edificio y que llegaría el día en que Tenerife se sentiría orgulloso de su Auditorio. Hoy, ya sin los condicionantes políticos de aquel período agitado, creo que nadie discute que ese momento ha llegado, que en Santa Cruz, en Tenerife, en Canarias, le damos la razón a Adán porque el Auditorio de la Avenida de la Constitución, en efecto, nos prestigia.

La mañana que supo que sonaría como un templo celestial, Víctor Pablo Pérez me relató exultante en los Desayunos del Mencey que había sometido la sala sinfónica a una especie de test de stress y que el resultado había sido mágico. Narró leyendas terriles de teatros estéticamente impecables que el día ‘d’ de la prueba acústica definitiva sonaban a cacharro, ya sin remedio, sin saber qué hacer con el armatoste. Luego he escuchado hacer objeciones a este respecto sobre nuestro Auditorio, pero sigo creyendo el veredicto autorizado del exigente exdirector de la Orquesta Sinfónica de Tenerife.

Domingo Berriel me contaba esta mañana en ‘Da Gigi’, la pizzería de la Avenida de Anaga, que recordaba el primer día en que Adán y Calatrava se sentaron a hablar. El arquitecto dibujó en una servilleta los primeros trazos del ojo de teide, como una vez me dijo el propio Calatrava que había concebido su caja de música en la isla del volcán que mira al mar como quien ha salido antes del fondo de él. Esa servilleta la debió de guardar alguien.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión 5 comentarios

5 Respuestas a AUDITORIO ADÁN

  1. Pérez

    Lo que queda claro en su artículo es que el ex presidente Martín era un visionario y hábil gestor, casi siempre los problemas económicos nos ciegan ante lo que consideramos secundario, un lujo o dinero al agua, como el que se invirtió en el auditorio de Tenerife (ahora Adan Martín), se piensa que ese dinero pudo ser más útil si hubiera sido destinado a la construcción de un hospital, colegios, etc. (obras más del pueblo), pero es justamente este tipo de construcciones las que hacen que una ciudad se distinga de otras. Me acuerdo ahora de un viaje que realicé a Argentina y el taxista comentaba orgulloso que Buenos Aires era la única ciudad de América Latina que contaba con una obra de Santiago Calatrava (el puente de la mujer)

     
  2. Ivan

    Vergonzoso que el nombre del edificio mas caro y emblematico de canarias lleve el nombre de un politico. No me siento representado por dicho nombre. Ya esta bien que los politicos pongan sus nombres a calles e infrastructuras.

    Visionario por destinar dinero publico a una cosa y no a otra? No es eso lo que se supone que tiene que hacer? Que sera lo proximo: estacion de metro ricardo melchior? Biblioteca paulino rivero?

    Te admiro como periodista, pero no puedo estar mas en desacuerdo con tu opinion en este tema.

     
  3. Marcelino Rodriguez

    Estimado Carmelo, acabo de publicar un libro sobre el recinto de la fábrica de gas de Santa Cruz de Tenerife, esas emblemáticas instalaciones que se encontraban muy cerca de lo que es hoy el auditorio. También había un edificio en su interior que se quiso mantener como recuerdo de la mayor industria instalada en Tenerife a comienzos del siglo XX y que la piqueta municipal derribó en 1993. De todo aquello no quedó nada y he querido rememorarlo con esta publicación presentada al público el pasado 1 de febrero. Creo que sería interesante darle la merecida difusión para conocimiento de aquellos ciudadanos que no tuvieron la suerte de vivirlo.
    Saludos

     
  4. marina miro

    Bravo Carmelo.

    Ivan, vergonzoso comentario.Es el dinero mejor gastado de Canarias.

     
  5. María

    Creo que sería más interesante ponerle el nombre de un musico.
    !!!!!!!!!!!!!Es una obra magnifica!!!!!!!!!!

     

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