‘ESPIRAL’ DE ‘YERROS’

 

Martín Chirino, ‘Martin’ (palabra llana, dice el artista), no se merecía este incidente de la ciudad que le consideraba su escultor favorito. A Santa Cruz le gusta Chirino y a Chirino le gusta Santa Cruz, como prueban la espiral del Parlamento, la cabeza africana de CajaCanarias y la ‘Lady Tenerife’, recostada junto al Colegio de Arquitectos,  como la novia del guerrero yacente de Goslar. ¿Cómo iban la ciudad y el escultor a malquistarse?

Hace un par de años, con motivo de unos Carnavales y una tormenta, el Ayuntamiento retiró el brazo de hierro de la espiral, y dejó en la Plaza de Europa un muñón desganado que recuerda someramente a la ‘Femme Bouteille’, de Miró, recluida en el Viera y Clavijo. La escultura malograda se titula ‘El sueño de los continentes’, homenaje a la unidad de Europa (seccionada como ahora ya sugiere el profético sajazo) y de las dos Alemanias, sin que el agravio llegara a oídos de Merkel. El propio autor, pendiente por último de una indemnización judicial, tiene otras obras en paradero desconocido y su caso abunda en un vandalismo que se ceba en el arte, mediante graffiteros incívicos, desatinos municipales, o ladrones como los que usurparon en Bélgica hace poco una figura de Dalí (‘La mujer de los cajones’, léase bien). Uno siempre le echa un ojo al guerrero tumbado de Henry Moore por si han ‘arramblado’ con él. El día que faltó estaba en el TEA.

Chirino es un canario extranjerizado, un isleño con sed de continente (parafraseando a María Rosa Alonso), que descubrió África antes de esta revolución árabe de los jazmines a la pedrada limpia en la plaza de Tahrir, y creó sus ‘afrocanes’. Lo conocí una noche de hace más de treinta años, en una discoteca de Madrid, donde Martín (Rivero) y yo presentamos el disco ‘Ach-Guañac’, de Taburiente, editado por Ariola. Hablamos de identidad y de sus espirales de hierro hasta la madrugada. Trasterrado en Madrid, como Millares y Padorno, la imputación-amputación de ‘canario que se fue’ era un estigma lacerante.

El escultor de los aeróvoros y espirales ama a Santa Cruz y Nueva York, donde Westerdahl (empleado de banca) y Rockefeller (banquero) le abrieron las puertas. El Rey pidió tener un ‘chirino’ en los jardines de la Zarzuela para verlo desde el despacho, como en su último mensaje navideño. Las ‘ladies’ de Chirino a Sylvia Plath,  que conoció a través de Ted Hughes, honran a la poeta del amor trágico que se quitó la vida. Esta semana toca decidir. El Ayuntamiento no debe caer en una ‘espiral’ de ‘yerros’ con uno de sus mejores embajadores.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión 1 comentario

Respuesta a ‘ESPIRAL’ DE ‘YERROS’

  1. JMM

    D. Carmelo, este artículo y el publicado con fecha 3-feb ¿no son prácticamente el mismo?

     

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