EL INVENTO TINERFEÑO DE LA RECEPCION ON-LINE

 

El invento de Manuel Luque está llamado a revolucionar el sistema tradicional de recepción de hoteles implantado en todo el mundo. Este ingeniero en Informática de Sistemas por la Universidad Autónoma de Barcelona, que acaba de presentarme el consultor José Ramón Sanz, lanza ahora desde Tenerife un nuevo sistema de recepción hotelera on-line a través de Internet, cuya patente mundial para los próximos veinte años le ha supuesto una inversión de 60.000 euros.

El descubridor demuestra así la fe que deposita en su método, para el que no sólo ha invertido tres años de investigación en un producto inédito de I+D+i+d, con la colaboración de la Universidad de La Laguna, sino que, encima, como acabo de decir, ha puesto de su bolsillo una cifra suculenta de dinero que lo obliga a endeudarse con un banco confiando en que la idea resulte, tarde o temprano, rentable. Quién sabe si Manuel Luque se hará millonario un día con este sistema de ‘checking’ de hotel, extrapolable a hospitales, urbanizaciones, grandes empresas, universidades y toda suerte de complejos compartimentados en departamentos y habitaciones que requieren control de alojamiento y máxima seguridad.

Consiste en sustituir la vetusta recepción (creando nuevos puestos de trabajo especializado sin duda y extinguiendo otros obsoletos, también) y así sortear la servidumbre de hacer cola, sustituyéndolo por una recepción virtual, en la que el cliente y usuario podrá confirmar su reserva desde casa a través del ordenador o móvil y recibir (por email o sms) el código numérico o de barras de su habitación. Se introduce, asimismo, la opción de la huella dactilar. Con esa llave virtual entrará en el hotel sin identificarse ni avisar a nadie y cuando abandone la habitación el sistema alertará que queda libre. (La puerta será modificada con el artilugio digital pertinente.) Podrá abonar por el mismo procedimiento todos los gastos de minibar, televisión de pago, ‘room service’,etc. Evitará mostrar (y, en su caso, olvidar enojosamente) la documentación personal. Garantiza el anonimato y confidencialidad sobre sus movimientos, sea cual fuere su intencionalidad como huésped (aquí caben todas las conjeturas ‘berlusconianas’ al respecto). La gestión, me asegura, finalmente, su creador, “será ágil, cómoda y eficaz”. Y, sobre todo, me digo a su vez, acorde a los nuevos tiempos (hablando con este emprendedor de 40 años, tímido y afable, a uno le empieza a parecer, de pronto, que el régimen hotelero vigente es una antigualla, algo en lo que no habíamos caído).

Luque ha tenido una idea sabia, ha sabido dar en el clavo con una aportación que, de forma casi insólita en un mundo donde casi todo está inventado, resulta que quedaba esto por hacer. Bien visto ahora a toro pasado, cuando ya hemos conocido los pormenores del invento de este ingeniero informático, licenciado en derecho y diplomado en Ciencias Empresariales en paro, llama la atención que, con tanto genio que anda suelto por ahí, nadie hubiera caído en la cuenta de que en la sociedad de las nuevas tecnologías algo había quedado caduco en uno de los sectores económicos que mueven el mundo: la vieja y arcaica (y entrañable) recepción de hotel (escuela de generaciones de profesionales del sector, que, por otra parte, estoy seguro que sobrevivirá con otro formato y otras funciones, dada la importancia del trato personal).

Ahora sólo falta que una cadena hotelera española, o europea, o americana lea esto y compre el sistema a su diseñador. Tenga la completa seguridad Manuel Luque que no le haré pasar por caja.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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