LETRAS Y MOSCAS

                    

Ustedes se preguntarán dónde está la Librería La Prensa en Santa Cruz. No está, pero existió. Entre sus paredes hacinadas de libros, yo me sentía de niño como Daniel Sempere en ‘La sombra del viento’: vocacionalmente escritor. Mi tío, el librero, vendía bajo cuerda ejemplares de ‘La prisión de Fyffes’, de J.A.Rial, y títulos de Ruedo Ibérico escondidos bajo el mostrador. Los libros prohibidos. A las horas vacías, entraban clientes fugaces que pagaban y desaparecían. Había una venta subrepticia de obras malditas cuando las letras no eran libres.

Te enterabas de historias orales y escritas, oyendo y leyendo en la esquina ilustrada de Castillo con Suárez Guerra (hoy, la tienda ‘Stradivarius’ pone música a la letra del local). A viva voz, el abogado José Arozena celebraba el hallazgo de ‘Cien años de soledad’, cuando el debut de García Márquez era noticia. Luis Alemany entraba sin pelos en la lengua. Había a menudo periodistas de paso hacia ‘La Tarde’, que estaba cerca. De ahí que en este Día de las Letras Canarias, dedicado al poeta Tomás Morales (90 años de su muerte), deba decir que están cayendo compañeros en paro como moscas. 2011, o el año de la riada de periodistas despedidos. El periodismo en la ‘calle’, cruel ironía del oficio.

Cuando estalló la polémica con los parlamentarios sobre Blas Cabrera para la próxima edición, salió a relucir el nombre opcional del periodista Pancho Guerra, autor ‘material’ de Pepe Monagas. Y me acordé de los escritores clandestinos, de Otaduy, los presos de ‘las musas cautivas’, o mi amigo Julio Hernández, que redactó miles de folios inéditos poseído del síndrome Monagas. Y de los escritores muertos. En la librería leí la edición príncipe de ‘Mararía’, de R.Arozarena, un libro misterioso, a la medida de la fábula de Zafón. Un día vi pasar de largo a F. F. Casanova (el Rimbaud canario), competimos por el Julio Tovar, quedamos finalistas, y él ganó con su fascinante ‘invernadero’. Armas Marcelo desenvaina ahora, como Unamuno, contra “la dejadez, el aplatanamiento…, el llanto del aislacionismo” de sus paisanos escritores. La primavera de las letras canarias fue en los 70. El premio ‘Pérez Armas’ de la Caja era el faro. Escribir en ‘La isla de los niños’, de R.G.Luis, y tropezarse en la calle con un autor, era una pasada. Me escapé a La Habana a comprar libros, con un encargo de Lázaro Santana: le traje el ‘Espejo de Paciencia’, de Silvestre de Balboa. Primer texto literario de Cuba. Autor: un canario del siglo XVII. Cuando nos comíamos el mundo sin cáscara, como, años más tarde, Galdós.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión 4 comentarios

4 Respuestas a LETRAS Y MOSCAS

  1. Carlos

    Si ya con el sueldo de alcalde de Adeje el sr. Rodríguez Fraga gana más que el presidente de gobierno de España, ¿a cuánto asciende lo que se lleva en total sumando lo de alcalde y lo de vicepresidente de Cajacanarias (Sueldo, dietas, complementos y demás prebendas)? ¡Este tío se está forrando!

     
  2. Sitedicenqueleí

    Estimado señor:
    Yo recuerdo, ir por las tardes, al salir del colegio de monjas donde estudiaba, a la librería mentada. Recuerdo a su señor tío, y a una dama que siempre estaba con él, intuyo que su esposa. Era algo caótico el ancho mostrador, pero yo lo pasaba “muy bien” comprándole varias veces a la semana, con apenas trece años, libros, revistas, fascículos…Fue una pena que desapareciera. De todas formas, se lo digo con respeto y cariño, su tío era un poco cascarrabias…(bastante), recuerdo que su tía le decía…no te enfades Paquito con la gente¡¡¡ Un día, tiempo después, la vi solita sentada en un banco y sentí tristeza, me alejé. Qué lástima esas librerías con encanto cambiadas por lugares donde la talla 40 no le cabe ni a un bebé de seis meses. Cosas de la vida. Atentamente a usted. Espero que no se enfade, es la verdad…

     
    • Carmelo Rivero

      No tema molestarme. En absoluto. Mi tío, en efecto, tenía un carácter voluble, pero le aseguro que quienes le tratamos en la intimidad era una persona ilustrada y muy sensata, que me enseñó mucho sobre la manera de afrontar la vida. Me inculcó la lectura y el contraste de pareceres. Era maniático y algo solitario, hijo único, pero enciclopédico y tenía sensibilidad para la cultura, para la música, era barítono, tenía una excelente voz que sólo nos brindaba en los carnavales con la rondalla Tronco Verde y cuando lo oíamos cantar en la ducha y en momentos en que su casa sin niños (no tenía hijos) pedía que alguien levantara la voz. Le aseguro que mi tío Paco, siendo seco e hipocondríaco, era un hombre valiente a su manera, que esquivaba la censura de esos libros prohib idos que él vendía bajo cuerda y heredó el inconformismo de su padre, masón y acalde de Santa Cruz, Francisco Martínez Viera, autor de dos libros que le sugiero: ‘Anales del Teatro en Santa Cruz’ y ‘El antiguo Santa Cruz’. Mi tío nos dejó a mi hermano y a mí una sentencia muy sabia: “¡Vayan al teatro, vayan, aunque se duerman!”

       
  3. Sitedicenqueleí

    Muchas gracias por la recomendación, y le diré -si me lo permite- que conozco algunas personas que “aparentan” ser cascarrabias o quizás lo sean un poco, pero luego cuando se les trata de verdad, se percata la gente de que tienen un gran corazón de oro, son generosos y buena persona, lo que pasa es que cada uno es cada uno o como dice Serrat…cada quien es cada cual. Hay que conocer a los “cascarrabias” en la intimidad familiar y oirles, escucharles y notar el amor que sienten por los suyos, el sacrificio que han demostrado para sacar a su familia adelante y darles una educación y preparación que a lo mejor por distintos motivos ellos no tuvieron…eran otros tiempos, y después opinar sobre ellos. Como su señor tío hay muchos…es decir… mucha fachada seria pero un corazón noble, grande e inmenso, lo que se decía todo un caballero. Pase un buen día y me alegro de lo orgulloso que está de su familia, le ocurre igual que a mí que estoy loca de amor por ella y doy gracias por tenerla todos los días. Un saludo cordial y respetuoso.

     

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