LA VENDA EN LOS OJOS ANTES QUE EN LA HERIDA

 

La fiebre de ocurrencias del monopol de moda para ahorrar energía revela, una vez más, la capacidad de fabulación del Gobierno de Zapatero. Algunas de las recetas que más da que hablar en los mentideros, como la ‘adormecedora’ reducción de velocidad a 110, contrasta con la decisión de otros gobiernos europeos de hacer todo lo contrario, con tal de aumentar la productividad. Esta es la clásica bola de nieve, que empieza sustituyendo bombillas convencionales y ópticas de semáforos por diodos emisores de luz de bajo consumo (LED) y acaba cambiando neumáticos, cerrando la oficina a la luz del día, restringiendo circular en días pares o impares y llevándose el Ministerio al extrarradio para oxigenar el tráfico en la ciudad.

El carnaval de disposiciones, en manos del Consejo de Ministros, se asemeja al repertorio más jocoso de una murga cualquiera, cuando más chocante sea la cancaburrada más impacta en la opinión pública, y el vulgo se entretiene con la serpiente de turno y no piensa en la verdadera acritud del asunto. Que no es otra que lo grave, alarmante y chiripitifláutico (en blanco y negro y ‘mala sombra’) de una posible crisis energética en puertas.

De estallar ésta, las islas Canarias se enfrentarían a una alerta roja económica, como pocas veces, con escasas reservas petrolíferas, si acaso, para un par de meses, dada nuestra extravagante importación de crudo procedente del exterior, y sin gas por la tozudez de unos pocos opositores sin alternativa y por la dejadez de unas corporaciones serviles. La dependencia energética es, siempre se nos advirtió (desde los famosos seminarios cívico-militares de Capitanía), nuestro talón de Aquiles. Somos, sin duda, el territorio de todo el Estado más vulnerable ante una eventualidad de esa naturaleza.

Y a juzgar por los movimientos de piezas en toda Europa, con el incremento del precio del barril de brent (que anuncia una inminente subida de los tipos de interés por parte del Banco central Europeo) y el descontrol de los pozos en Libia bajo un clima bélico de duración indefinida, no esta el horno para bollos, para bombillas y recauchutados. Sino para hacer cuanto antes la tarea: dotar al archipiélago de la capacidad energética que requiere (ante una crisis incierta), con el fin de desterrar el fantasma de un desabastecimiento de consecuencias desastrosas. Confió en que, al margen de la simpática chismografía sobre la variedad de tiritas disponibles para en caso de rasguños eléctricos, alguien esté comprando vendas de verdad por si se produce la herida que nadie desea. Prevenir antes que curar.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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