LAS SECUELAS DEL 11-M

 

El terrorismo se asentó como el temor de la gente a lo largo de buena parte de la primera década de este siglo, a raíz del 11-S de 2001 en Nueva York, y en Europa se instaló en el inconciente colectivo cuando estallaron los trenes de Madrid el 11-M de 2004, hace hoy siete años, sin que todavía sepamos, pese a la celebración del juicio, la autoría intelectual de la masacre. El olvido es tal que la UE, que en esta jornada reúne una cumbre extraordinaria clave para alcanzar un pacto de competitividad, dedica la fecha al Día Europeo de las Víctimas de Terrorismo.

Pero el mundo transita a tal velocidad que aquellos temores (fundados) ante futuras acciones del islamismo radical representado en Al Qaeda y en la figura de su líder, Bin Laden, han pasado a un segundo plano, desplazados por otro miedo: el miedo a la crisis económica cambiante como una ameba, al paro que devora a familias enteras como una epidemia y a una inminente crisis energética, derivada de la guerra civil libia. De hecho, el Consejo Europeo debate hoy, en su sesión matutina, qué hacer con el régimen de Gadafi: después de haber acordado la aplicación de sanciones, se apodera de los dirigentes occidentales cierto desaliento por la remontada del dictador, que está contraatacando con eficacia a las posiciones rebeldes.

Este es el coco actual de EE.UU. y Europa, y algunos países han dado la espalda a Gadafi, como Francia, que ha sido el primero en reconocer oficialmente a los insurgentes, y cuenta con el apoyo de Reino Unido, mientras Washington cierra su embajada en Trípoli. Al tiempo que el mundo se estremece ante el conflicto libio y las potencias estudian seriamente, tanto en la UE como en el seno del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, posibles medidas de fuerza, desde una controvertida invasión del país hasta la más viable declaración de una zona de exclusión aérea que aborte los ataques de la aviación del coronel, es cierto que en el Capitolio estadounidense se aborda el papel del mundo musulmán en una sociedad que lo sigue estigmatizando diez años después del 11-S. Ha decaído la psicosis, pero no la sospecha del peligro fundamentalista, ni ciertos brotes xenófobos que han llegado a salpicar al propio presidente Obama, partidario del proyecto de una mezquita en la zona cero.

En España, al cabo de estos pocos años desde aquel 11-M, vísperas de las elecciones generales que ganó, contra todo pronóstico, Zapatero, apenas ocupa ya espacio mediático la preocupación sobre el enemigo yihadista, a pesar de que sigue siendo un país bajo la amenaza de nuevos atentados. Otras guerras en el teatro de operaciones económico, como los ataques al euro, las ofensivas de los mercados contra el déficit y la deuda, y por último el fantasma de la inflación, acaparan todo el orbe de tensiones sociales, desde las altas instancias del Gobierno a las células familiares más reducidas. Preocupa el índice de miseria, que sitúa a Canarias en penúltimo lugar en España, tras Andalucía, y el 83,9% de los españoles, el porcentaje más alto registrado hasta ahora, considera el paro como el problema número uno en la última encuesta del CIS.

Entre el 11-M de 2004 y hoy, 11-M de 2011, hay todo un mundo entre dos mundos, y hasta tal punto ha quedado relegada aquella prevención casi instintiva de guardia permanente respecto al terrorismo islamista, que en la opinión pública cobran mayor incidencia cuestiones como la posibilidad de una catastrófica huelga del personal de Aena en pleno repunte turístico, u otras que entonces podían resultar baladíes, como la persecución a los fumadores, bajo una estricta ley antitabaco, lo que explica que constituya todo un acto de provocación ver a la modelo Kate Moss desfilando en París con un cigarrillo en la mano. Hace siete años perdimos la virginidad; hoy ya somos irreconocibles.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión 1 comentario

Respuesta a LAS SECUELAS DEL 11-M

  1. antonia

    Con este mensaje lo que yo queria era demostrar mi apoyo a los familiares de las victimas y a los supervivientes porque a pesar de que yo soy vasca no entiendo la finalidad con la que ETA hizo este atentado, es decir, no entiendo el porque de esto.
    Sin mas un saludo a todos los que sufren por y con este tema lo siento por ellos y con todo el cariño les mando un abrazo.
    Una vasca perpleja desde hace 7 años=(

     

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