CHAPUZA EN LIBIA

Siento verdadera vergüenza por la falacia de los ataques ‘humanitarios’ a Libia. Estoy convencido de que causarán bajas civiles y se encogerán de hombros los señores Obama, Cameron y Sarkozy. Me apena el papel segundón y servil de España, obligada, quién lo niega, a poner los aviones y naves y militares al servicio de una causa de dudosa legitimidad moral, llevada de la inercia de títere occidental. Es una pura coartada formalista marcar distancias con la invasión de Iraq en 2003 en base al permiso que la ONU ha dado esta vez y entonces negó a priori y otorgó cobardicamente a toro pasado.

La ONU es una institución perfectamente prescindible y desprestiada, una entelequia cuyas resoluciones se cumplen a capricho. Ahí permanecen muriéndose de asco las relativas al Sáhara Occidental sin ir más lejos. La ONU de Kofi Annan guardaba la formas, le quedaban residuos de moralidad e independencia, que en su actual versión a las órdenes del anodino Ban Ki-moon ha tocado fondo: no pinta un carajo en el concierto internacional.

La resolución 1973 de Naciones Unidas autoriza a establecer una zona de exclusión aérea, da luz verde a bombardeos contra las defensas aéreas libias, pero no transige con una posible ocupación terrestre, de la que se habían dado garantías al principio. Es una misión fallida de antemano. Da la impresión de que, una vez lanzada con la iniciativa furibunda de Francia, han empezado a pelearse unos y otros sobre la cadena de mando y la coordinación, como si les hubieran entrado dudas respecto a la verdadera idiosincrasia de los rebeldes y estos hubieran dejado de ser de fiar. Si es cierto, como he oído decir, que España (obsecuente y previsible) se ha metido de narices en la boca del lobo sin medir las consecuencias (ningún otro país aliado parece haberlas medido tampoco, quizá temerosos todos por último de estar allanando el camino a un futuro gobierno islamista hoy agazapado entre la amalgama de rebeldes).

Estados Unidos se raja de esta ofensiva ‘Amanecer de la Odisea’ (esa es otra, tampoco han sido capaces de consensuar un único nombre para este despliegue), que timoneó desde el primer día su mando Africom con sede en Sttutgart, y que ahora prefiere que dirija en exclusiva la OTAN. Se quita el muerto. No se ponen de acuerdo sobre la jerarquía de los ataques y el embargo de armas. Es un triste espectáculo de desavenencias entre estados sobre la intervención de la Alianza Atlántica. Francia tiene su criterio y Alemania el suyo; los primeros le tienen ganas a Gadafi (a saber…) y los segundos se inhiben en esta ofensiva (sus razones tendrán).

Gadafi se frota las manos. Ni siquiera, la licencia de la ONU (para matar) incluye acabar con el coronel. Esto puede acabar en empate, sugiere un militar norteamericano. Para que Obama de un paso atrás y anuncie que entrega el testigo a los aliados europeos, algo huele a podrido en este conflicto, cuya única baza es el petróleo. Que no me vengan con pamplinas sobre el éxito de haber evitado a tiempo una masacre en Bengasi. ¿Y en Bahréin, donde el gobierno está aniquilando físicamente a la oposición en la calle? ¿Y en Yemen, al borde de una guerra civil? Obama acaba de visitar Chile y no ha pedido perdón por haber patrocinado su país el golpe de Estado de Pinochet. ¿O estamos ante el mismo perro con distinto collar?

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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