GORBACHOV

 

Lo conocí antes de que llegaran los misiles a la isla. Un episodio que no es de ficción. Mijaíl Gorbachov (cumple 80 años) seguía viviendo una historia de amor con Raisa, que murió de leucemia. César Manrique y Vázquez Figueroa idearon un monumento a la paz nonato con dos misiles desactivados, que el artista plasmó en un dibujo delante del consejero de Turismo Miguel Zerolo. Las objeciones del Cabildo desataron la ‘crisis de los misiles’ en Teguise, que siguen muertos de risa en un almacén municipal. Estamos en Lanzarote en 1992. A Guacimeta acaba de arribar el célebre matrimonio ruso. Gorbachov, recién dimitido, era el líder más popular del planeta. El hombre de la mancha que cambió el mundo, al que coreaban con el hipocorístico ‘Gorbi’. El País y la SER me enviaron a seguirle los pasos. Y en la misma terminal le entregué en mano una tarjeta con un mensaje escrito en ruso pidiéndole una entrevista durante su estancia en la isla. Me miró y guardó la tarjeta en el bolsillo de su chaqueta. Me hospedé cerca y comprobé que el último presidente de la Unión Soviética salía siempre temprano con su esposa a dar una caminata por la costa de Teguise. Así que me sumé a la marcha entre los escoltas. ‘Adelante’, era su latiguillo español. En la ‘dacha’ que mandó construir Hussein montaba guardia un retén de enviados especiales que se disputaban la veracidad del bulo de una exclusiva ya concedida. Supuse que entonces yo sobraba allí. Mi compañero, el fotógrafo Rafa Avero, simpatizó en seguida con la pareja. Raisa le requería para hacerse fotos, era muy natural y conectaron. Lucas Fernández me había contado la historia de los misiles que venían en camino, las carcasas de un Scud ruso y un Lancet norteamericano. Manrique no vivió para verlos  llegar. Un día se cruzó con Gorbachov de espaldas, seguramente sin verse y sin que nadie los presentara, cuando ya llevaba el destino marcado: antes de un mes, sufrió el accidente de tráfico. El misil ruso posó en la Puerta de Brandenburgo y en los Campos Elíseos junto a Chirac; el yanqui vino por mar discretamente. Eran dos enamorados. Él, en mangas de camisa y pantalones cortos, la miraba todo el rato; y ella, coqueta, con ‘leggins’, luchaba para que el viento no le volara el sombrero de paja. Me hice amigo del intérprete, Vladimir Persov. Fueron días de una extraña convivencia periodística que he echado de menos. Recuerdo a Teresa Cárdenes, a Vicente Llorca …, aquel grupo de colegas que terminábamos de noche jugando un billar. El padre de la ‘perestroika’ bromeaba a veces conmigo durante 8 kilómetros a marcha ligera. Con las mismas manos que desmanteló la URSS totalitaria y estableció la democracia, tocaba la guitarra en veladas nocturnas. Por fin, un día, tras la excursión, se dirigió a mí: “Mañana le espero a las 6 de la tarde”. No se hable más. Convoqué a Martín, a Lucas y a Rafa Avero. La nube de periodistas nos abrió paso, el coche avanzó por la rampa, se abrieron las puertas de La Mareta y pasamos una hora a solas con el hombre que había cambiado el eje político del planeta (depaso, nos propuso inaugurar el monumento con Bush padre). En una ocasión me abrazó delante de todos y pensé que eso había sido lo más parecido a darle un abrazo a la historia.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión 4 comentarios

4 Respuestas a GORBACHOV

  1. rafa

    Supongo que de todo eso no hay foto. Porque ningún fotógrafo fue a la entrevista.
    Ni Raisa rompía cada día el protocolo para saludarme personalmente. Ni Gorbachov me pidió en más de una ocasión que le hiciera fotos personales.
    Los fotógrafos de prensa no existen en esta profesión en la que los plumillas se sienten los únicos periodistas del mundo mundial.
    ¿existió realmente esa entrevista?

     
    • Carmelo Rivero

      Amigo Rafa, no sólo te pido mil perdones por no citar tu trabajo, y añado: aquellos días fuiste la pieza fundamental para la cobertura del trabajo. Mi lapsus insisto es imperdonble, pero conociendome tan bien como me conoces (en la etapa que dirigimos mi hermano y yo La Gaceta dimos la máxima importancia al departamento fotográfico, lo sabes, merecemos tu complicidad en ese sentido, dicho con la mayor modestia y rigurosa constatación de los hechos) habrás advertido que mi pecado de omisión no entraña ocultamiento. te respeto y admiro, te valoro profesionalmente. nada de eso cambia, pese a la intencionadamente peyorativa condición de ‘plumilla’ que me endilgas. Reitero mi culpa y te ruego me disculpes. Hablo con franqueza, amigo Rafa. Aquellos días me traen los mejores recuerdos y buenba parte los pasamos juntos. ¿Sabes que me tendrás que sacar de un lío de desmemoria senil? ¿Quién era aquel otro fotógrafo que cubríó parte de la excursión? recuerdo que nos hizo diapositivas y todo eso luego lamentablemente lo perdí de vista? Te aseguro que esa confusión de ustedes dos en mi mente cubriendo la visita me bloqueó. ¿O no existió tal segundo fotógrafo? Si lo recuerdas, sácasme de dudas. Un abrazo (lamento el desliz)

       
  2. Martín

    Efectivamente, Carmelo me dio la voz de alerta cuando la entrevista estaba cerrada. Él había montado guardia y su fe ciega en conseguir la primicia le premió. Yo salí volando. No me lo podía creer. Gorbachov ya era en aquel entonces todo un pilar de la historia. El recuerdo que tengo es que la entrevista fue veloz. Gorbachov contestó muchas preguntas con la yuda de Raisa, su esposa, que seguía atentamenmte sus palabras. Parecía la comisaria política de Gorbachov…jajajajja. Todo fue muy cordial. Cuando acabó la conversaciñon quisieron hacerse una foto de familia con nosotros. Recuerdo que Raisa, muy coqueta, pidió que esperáramos para ir a buscar la pamela. Tengo una foto en color de aquel instante. Pero seguro que Rafa tiene más fotos. A ver si un día me las hace llegar. Jeje

     
  3. rafa avero

    Gratamente impresionado me quedo con su rectificación amigo Carmelo. Y avergonzado por tus piropos.
    Lo que ocurre es que los foteros,( por aquello de ustedes los plumillas, ninguna intención peyorativa), estamos cansados de que normalmente no nos consideren lo que somos: fotoperiodistas. De eso se trataba, no de un ejercicio de vanidad…Solo que a veces tenemos que ponernos algo insolentes para llamar la atención. No, no te acuso de nada, discúlpame si ves algun intento de eso.

    Había otros fotógrafos, probablemente te refieres a Oscar Jiménez, ya retirado. También un jovencito muy jovencito Rojas que intentaba aprender con absoluta humildad. Sé de él que años después andaba por Palestina haciendo un muy buen trabajo…Inolvidable también el fotógrafo de Sygma, Dujko Despotovich al cual, por su origen serbio le registraban cada día el apartamento mientras el se divertía dejándole “trampitas” a los investigadores…
    Fueron buenos días de trabajo, de sana competencia con los demás compañeros.
    Y como siempre, fue un gran placer trabajar junto a tí. Sin duda el periodista del que mas he aprendido en los años que llevo en esto. Sin duda alguna. Un abrazo amigo.

     

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