JANE GOODALL ABANDERA EL RESCATE DE LA CASA AMARILLA

En la casa Amarilla del Puerto de la Cruz, a principios del siglo XX, mientras Europa se disponía a enfrascarse en la Primera Guerra Mundial, investigadores alemanes trataban con gran discreción de averiguar el grado de inteligencia ‘humana’ de los chimpancés. Ahora, la primatóloga británica Jane Goodall, una de las científicas más célebres, ha defendido en Tenerife –durante una corta estancia para intervenir en un seminario sobre la protección del planeta en CajaCanarias- la necesidad de salvar el inmueble de su estado de semirruina, para que sirvió la primera Estación  de Antropoides de la historia, una vez restaurada, pueda ser reabierta como museo de hallazgos a la mirada del mundo.

La visita de la etóloga a la mítica casa, en la que retozaron los monos antropomorfos cuando adoptaban hábitos ingeniosos para alimentarse, ha sido una idea genial de la asociación que lleva el nombre del científico alemán que dirigió el centro, Wolfgang Köhler. Diario de Avisos ha actuado de testigo de excepción de ese encuentro entre la casa y su mayor fan. La foto de media página, en primera, en esa edición de este miércoles, 27 de abril, obra de Moisés Pérez (imagen que cabe calificar, sin duda, de histórica), inmortalizando el momento, merece mis felicitaciones al director del periódico, Juan Manuel Pardellas, y al profesional que la firma. En tiempos de La Gaceta de Canarias, ésa también habría sido con toda seguridad la portada del diario, y el citado periodista, acaso fiel a una escuela espontánea que se cimentó entre las cuatro paredes de la ‘fragata’ de Carlos Schwartz, me produjo una sacudida sentimental a la vista del fotón esa mañana. (El acierto de Moisés Pérez es estar en el lugar de una escena que podemos calificar de emotiva y captar con su cámara la mirada tierna de la científica, conste aquí mi reconocimiento). La  mujer que abandonó la vida confortable de secretaria en Londres para cumplir su sueño infantil en Kenia y Tanzania, mezclándose entre los chimpancés salvajes, averiguando sus habilidades y conviviendo de tú a tú, tocaba cariñosamente las paredes de la Casa Amarilla, se agachaba para ver a través de los huecos de la vieja morada y alzaba la voz para pedir su urgente rehabilitación.

El laboratorio del doctor Köhler, antecesor de los ensayos de Goodall a orillas del lago Tanganyka, es objeto de un plan de refundación turística que está por hacer con un evidente retraso histórico. Aquel innovador psicólogo alemán prolongó su estancia más tiempo del previsto en la isla, en lo que habría sido un destino rotatorio que inauguró en 1913 Eugene Teuber. La guerra lo obligó a permanecer en la base de la isla y llegó a ser acusado de espionaje por algunos de sus compatriotas. Nada impidió que llegara a conclusiones revolucionarias sobre el talento gestual de nuestros antepasados y la inteligencia comparable a la del hombre en un estadio de desarrollo inferior.

Cuando finalmente levantó la tienda y regresó a su país para publicar los resultados de los experimentos de Tenerife y dar conferencias que dejarían atónita a la comunidad científica europea, encargó al cuidador que enviara a los animales al zoológico de Berlín, pues la que había sido su casa quedó clausurada en 1920 hasta hoy. Los monos, seguramente presas de una conducta tan familiar a los humanos como la depresión, murieron al poco tiempo sin lograr superar el desarraigo de su hogar la isla. La casa también empezó a morir. Hasta ahora, en que esta embajadora de la Paz y Premio Príncipe de Asturias ha posado sus manos sobre los restos de la momia del edificio abandonado con el afán de resucitar su osamenta, un siglo después de aquellos años de pedagogía y pasatiempo secreto en el recreo de los pequeños simios que hacían ciencia jugando. El reportaje de Fran Domínguez y Moisés Pérez en Diario de Avisos, llamado a saltar algunas fronteras, es un tirón de orejas a la dejadez. La isla debe tener más respeto hacia su historia.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión 4 comentarios

4 Respuestas a JANE GOODALL ABANDERA EL RESCATE DE LA CASA AMARILLA

  1. MOISES PEREZ

    hola soy el autor de la fotografia q usted publica en su blog me gustaria q la retirara y pidiera permiso para publicarla con el nombre de su autor ya q ha sido una exclusiva de mi propiedad ya hemos puesto en manos de mi abogado la dicha publicacion sin autorizacion

     
  2. moises perez

    usted me falta al respeto en su reportaje por que nombra al redactor en su comentario y al director del medio y omitiendo al autor de dicha foto q sin ella esa portada y ese reportaje ubiera valido una mierda rectifique por la falta de respeto hacia los reporteros graficos estamos como estamos baje de la nuve y rectifique y haga el mismo comentario de alabanza hacia el fotgrafo

     
    • Carmelo Rivero

      A la atención de Moisés Pérez: he de admitir mi desmesurada omisión en el artículo, ya que habría jurado que en el mismo figurabas como mereces. Sin duda, sólo es imputable a mis prisas y afán por hacerme eco del fabuloso reportaje; temí que se me quedara viejo, por acumulacíón de trabajo, y no lo revisé con el debido sosiego. Una vez comprobado cuánta razón te asiste, he hecho las menciones de rigor sobre el mérito de tu trabajo en el reportaje (que te aseguro son del todo sinceras y no forzadas por tu reclamación), y, como me pides, he retirado la foto del artículo. Comprendo que este tipo de situaciones genere malos entendidos, y en el caso de un fotógrafo más aún, habida cuenta la atávica desconsideración hacia el trabajo que realizan. Sólo un apunte más: cuando fundamos La Gaceta concedimos a los fotógrafos todo el rango que les correspondía y nuestra ambición iba más allá: el fotógrafo era el autor por excelencia de la primera página. De ahí mi satisfacción cuando vi tu foto en el Diario y el tratamiento destacado que le concedieron. Pero cometí el error imperdonable de no citarte, de ahí mi disgusto una vez leída tu nota. Mil excusas, compañero, y espero no repetir con un periodista gráfico lo que no deseo para un redactor: el olvido de su autoría. De paso, te felicito (como hago en el texto) por tu excelente reportaje.

       
  3. Pingback: Louis Gordinier

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