PROPAGANDA

 

En el imaginario político de una campaña electoral figura entre los partidos la obsesión de cargarse algún día al periodista. “Una campaña sin periodistas, ¡qué gozada!”, regurgita el secretario de organización. ¿Por qué caen tal mal los periodistas a los políticos (salvo afines), máxime en períodos de francachela electoral? Es una especie de síndrome ‘agro’ contra el intermediario para la venta directa del género al escuchimizado votante que vive de humo. Las historias de colegas perseguidos por políticos fuera de sí en las campañas (historias de perros y gatos), servirían de inspiración a la factoría Disney. El problema es que el periodista, por lo general (hay héroes y villanos), se mete en su papel de ‘míster’ ecuánime, destapa encuestas, revela algún chanchullo y elige los cortes del mitin. Por eso ahora se cuece el grueso de la información en el horno del partido, sin que el periodismo meta sus narices. Es que había un problema: la información estaba fuera de control, y no podía ser. Con ocasión de esta campaña, el formato de rueda de prensa sin preguntas es el último grito. El candidato convoca a la ‘canallesca’, monologa un rato y da media vuelta; sin dejarse afeitar a preguntas (“que se busquen otro sparring estos listillos”). En el partido de vuelta, Mourinho se cruzó de brazos y los periodistas deportivos –tantas veces pioneros de un concepto gremial consecuente- lo dejaron con el silencio en la boca. El titular ese día fue: “Mourinho calla, Karanka habla y la prensa se planta”. “Bocón y mudo”, dijera Vallejo. La arrogancia del candidato que emite su ‘bendición urbi et orbi’ sin preguntas (cuando hasta el Papa responde a ellas por Internet), ha terminado hartando a la prensa nacional (González Urbaneja a la cabeza desde Madrid para todas las Españas), y en las filas del oficio, tras el manifiesto de la FAPE (cúpula del periodismo español), en el Día Mundial de la Libertad de Prensa (3 de mayo), gana terreno en las redes sociales la consigna de no cubrir ruedas de prensa ‘sin’, o sea, de no jugar el partido ‘sin’ balón. Los políticos quisieran ser periodistas: lo dijo Aznar, lo dice Medvédev; y su latiguillo “hoy eso no toca” trajo estos lodos. La desafortunada reforma de la ley electoral –la que se cargó la precampaña- ‘condena’ a las televisiones públicas y privadas a difundir los ‘bloques electorales’, cosecha de los partidos. Muerta y sepultada la credibilidad, resucita la propaganda como en aquel Ministerio de los 60. “Buenas noches, soy el ministro de Información y Propaganda”, dijo Fraga el otro día, en un lapsus, durante un discurso. Ésas tenemos.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión 1 comentario

Respuesta a PROPAGANDA

  1. KIKO

    <DISTINGUIDO SR. CARMELO MARTÍN: LEO ESTA MAÑANA SU COMENTARIO, COMO SIEMPRE INTERESANTE, Y VEO QUE ESCRIBE USTED "URBI ET ORBE". ES SEGURO QUE USTED SABE QUE ES"URBI ET ORBI", DATIVO SINGULAR DE LA TERCERA DECLINACIÓN LATINA. DESDE EL AÑO 2OO1 SUELO ENVIAR CORREOS COMO ESTE AL DIÁRIO CUANDO APARECE MAL ESCRITO ESTE LATINAJO – QUE SIEMPRE LO ESCRIBE MAL-. EN VARIAS OCASIONES ME HAN CONTESTADO LOS AUTORES DEL ESCRITO QUE ELLOS LO ESCRIBIERON BIEN: "URBI ET ORBI" PERO QUE EN EL PERIÓDICO SE LO CAMBIARON. SERÁ QUE EL CORRECTOR DEL PERIÓDICO PIENSA QUE ES "ORBE". ESTO LE HABRÁ PASADO A USTED YA QUE SU CATEGORÍA LITERARIA E INTELECTUAL ESTÁ MUY BIEN DEMOSTRADA. SALUDOS.

     

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