NACE UN NUEVO PAÍS EN EL MUNDO

 

Un testigo canario de excepción presencia desde este sábado el nacimiento de un nuevo estado en el mundo: Sudán del Sur. El referéndum de independencia, que ganaron por amplia mayoría en enero los secesionistas, quiere cicatrizar décadas de guerra entre el norte y el sur, un conflicto trufado de antagonismos religiosos, étnicos, ideológicos y económicos (riquísimas reservas de petróleo que han derivado hasta ahora en un gran foco de corrupción). Sudán tiene la notoriedad de las guerras del Tercer Mundo, poco importa su lastrada economía social, sus abismales desigualdades, el imperio terrenal de Omar Al Bachir –pretendido por la Corte penal Inrternacional por sus crímenes-. Sabemos de Sudán, hasta este instante de su partición, sobre todo por Darfur, la famosa masacre de los negros en la primera década de este siglo. No sé por qué memoricé durante un tiempo el nombre del golpista Numeiry, que gobernó despóticamente sin poner fin a las guerras civiles que diezmaron la nación. La independencia pone fin a muchas cosas, y acaso inaugure otras: Sudán deja de ser el país más extenso de África (a partir de ahora será el tercero tras el Congo y Argelia) y el más peligroso; en su franja sur, este modesto y, sin embargo, petrolífero estado que irrumpe en el concierto de las naciones libres (el sur es animista y cristiano; el norte, musulmán) se convierte desde este momento en el país más pobre del planeta. Naciones Unidas tiene que dar de comer, físicamente, a la mitad de su población, unos 8 millones de habitantes, que se regirán por una constitución, camino de un régimen que algún día podrá ser homologado entre las democracias occidentales, pero aún es prematuro. El paisano que asiste en primera línea a la construcción de este estado en pañales es el único representante con que cuenta España, el diplomático palmero Moisés Morera, que me confiesa que esta es una oportunidad irrepetible en su vida de ver con sus propios ojos lo que estudió antes en los libros sobre la creación de las instituciones por las que ha de regirse un país. Ojalá la experiencia no le derrumbe el alma.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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