EL VOLCÁN ECONÓMICO DE EL HIERRO

 

Los volcanólogos no pierden aún la esperanza de que el cono asome frente aLa Restingay tengamos el volcán surtseyano como Dios manda, con sus chorros de vapor de agua y sus columnas negras de cola de gallo con cenizas y piroclastos expulsados por los aires ante las miradas atónitas de propios y extraños en el balcón del Mar de las Calmas, como hace cuarenta años hacían en las gradas de las montañas de Fuencaliente los palmeros para ver al teleguía en erupción. Sin embargo, salvo que el fenómeno se reactive de improviso, los expertos vienen preparándonos en las últimas horas para la gran decepción. El volcán se está apagando y es muy probable que en estas condiciones (sismicidad cero, abombamiento irrelevante y tremor bajo mínimos), el proceso haya terminado y no emerja el islote que presumen que está a150 metrosde la superficie. No sería tal desencanto si no se hubieran depositado excesivas expectativas inspiradas en los volcanes explosivos de las Azores o Hawaii. Desde el primer momento, comprobé que había opiniones divergentes sobre la intensidad y alcance de la erupción fechada el pasado día 10. Tenían unos demasiadas prisas por ver nacer un volcán por primera vez en sus carreras profesionales –no es moneda corriente en la vida de un geólogo ser testigo de una erupción cazada en origen y poder historiarla de principio a fin, de ahí ese afán desmedido por que ocurriera-, y otros, menos entusiastas o más escépticos, preferían permanecer a la espera de acontecimientos. Aflore o no el volcán deLa Restinga, la clase de volcanismo ya no hay quien nos la quite de encima, y las pérdidas económicas de los habitantes de El Hierro no tiene vuelta atrás. Estas últimas, apenas puestas en valor en medio del pandemónium sísmico-volcánico, equivalen a un terremoto económico y una lluvia de ceniza y piedras sobre el comercio y las pesquerías. El estado en que queda la reserva marina –una joya de los tesoros que Europa guarda bajo el mar- cede ahora la palabra a los biólogos cuando está a punto de quitársela a los geólogos. Yo diría que, además, deben tomar la palabra los economistas para aportar la receta que impida las peores secuelas económicas de la isla. Este otro volcán sí que explotó.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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