Conversación inédita con Fidel (y 3), en ‘Diario de Avisos’. “Había un hombre muy sabio”


-P. ¿Cómo era su familia? ¿Cómo eran sus vidas, la suya y la de sus hermanos, en familia?

-R. Una familia trabajadora y hacendada. Vivíamos en Birán. Había un hombre muy sabio que hablaba cuatro idiomas y me contaba cosas de Demóstenes (político ateniense del siglo IV a.C. aclamado por Cicerón como  “el orador perfecto”). Mi padre, en el primer matrimonio, tuvo tres hijos que ya han muerto. Uno era poeta. Recuerdo los versos que me pasaba; uno sobre una chica a la que le decía: “Zapato, zapato, por la vía eres campeona de la biología”. Eran versos no siempre eróticos. Los viejos, el viejo y la vieja, sufrían mucho por nosotros.

-P. Usted hizo Derecho.

-R. Decían de mí los jesuitas  que yo iba para abogado porque era muy rebelde y discutidor. Aunque yo hubiera preferido, en lugar de Derecho, estudiar una carrera científica: Biología, por ejemplo. Campeón de la biología, como dice el verso de mi hermano –sonríe-.

-P. La biología cubana –bromeo- alardea de las bondades del PPG (medicamento copyright de Cuba que es un clásico contra la impotencia, antes que el Viagra, y para el corazón).

-R. Yo tomo PPG desde siempre, pero no sólo para lo que todo el mundo piensa, sino para la salud física en general –y trajo a colación el caso de un español que fue padre de más de cien hijos en Cuba-..

-P. A usted, decía antes, le gustó siempre disparar…

-R. Lo que sí es verdad es que empecé a disparar pronto. En casa me inventaba que las aves tiñosas hacían destrozos. Era completamente falso. Y mi padre me dejaba el fusil. Un día conseguí una pistolita y me sentí un vaquero. Era una pistola del 32.

-P.La revolución, la guerrilla en Sierra Maestra contra el ejército de Batista entrañaba dificultades. ¿Cómo las sortearon ustedes siendo tan jóvenes?

-R. Yo me especialicé en estudiar la forma de hacerle la guerra en las montañas a un ejército regular. Lo hice basándome en la importancia de la práctica, no sólo de la teoría.

-P. Usted tenía, por tanto, ideas militares muy claras. Se habla mucho de que el Che tenía, por su parte, ideas económicas. ¿Cuáles eran?

-R. Él defendía el estímulo material, pero ponía el acento, sobre todo, en la necesidad de crear una conciencia.

-P. ¿La visita de Juan Pablo II a Cuba fue un golpe de efecto de política internacional más que religiosa?

-R. (Fidel no oculta su satisfacción por el éxito de ese viaje que le costó ‘Dios y ayuda’, pero, sin responder a la pregunta, prefirió contar algunos chistes sobre el Papa en la isla.) “El Papa le dice al chófer que él quería conducir. Hubo un atasco y alguien dijo: ‘Ahí debe venir Dios, porque el que conduce es el Papa”. También se publicó una caricatura mía fumando un habano sentado en un sillón y el Papa con el báculo en otro sillón al lado.

-P. ¿Conoce algún chiste sobre usted?

-R. Los hay, pero no me los cuentan. Sí sé que se han hecho muchos chistes sobre nosotros dos, el Papa y yo.

-P. Fue una visita delicada.

-R. Cuando vi bajar del avión al Papa, con dificultades para mantener la verticalidad, y que aquel hombre pisaba la alfombra dudando, rompí el protocolo y me acerqué a él para evitar una caída desafortunada. Observé que andaba a duras penas y me preocupé. Luego comprobé que le gustaba desplazarse en ‘papamóvil’, de pie si había multitudes y si no, sentado. Así que, cuando llegue el momento, me pensaré lo de utilizar un ‘fidelmóvil’ –encontró graciosa la ocurrencia y se rió de sí mismo-.

-P. El mundo estaba pendiente del Papa aquí… ¿Qué aprendió de la estancia de Juan Pablo II en Cuba?

-R. (El Comandante inicia una digresión sobre las ideas del Papa y las suyas acerca de la globalización de la solidaridad y el desbloqueo a Cuba que reclama a EE.UU. ) Que hay que hacer planes a largo plazo, no a corto. Sobre nuestro bloqueo, los cambios que inspira Clinton son importantes, pero hay que esperar a los hechos. De la visita del Papa puedo decir que no fue improvisada en absoluto. Yo había leído mucho sobre él. He seguido de cerca todo sobre la teología de la liberación. Hemos tenido, efecto, algún conflicto conla Iglesia, pero no fue culpa nuestra. La visita del Papa demostró que tenemos un pueblo muy educado y respetuoso. Trataron de manipular al Papa. No lo consiguieron.

La salud del Comandante

-P. Comandante, le quiero preguntar por su estado de salud. Lo encuentro mejor que la última vez que lo vi. ¿A qué se debe?

-R. Es por la disciplina. He adelgazado. Hago deporte. Me cuido. No fumo. Bebo una copita de vino en la comida. Tengo un poco alto el colesterol, la tensión bien. Me hice una revisión hace poco. Hay que tener mucha disciplina y suerte para no coger un Alzhéimer o un Parkinson, como el Papa.

-P. ¿El presidente canario asegura que usted de cabeza está “espléndido”, dado el ‘tercer grado’ al que le somete cada vez que se ven. ¿Qué tiene que decir al respecto?

-R. La ejercito como un músculo. Yo veo que mis colaboradores suelen tener dificultades con los números. A mí, en cambio, siempre me han gustado las cifras. (Y acto seguido se ensalzó con el consejero José Carlos Francisco en un pique entre la memoria y la calculadora sobre el número de hectáreas dedicadas a plataneras en las islas.)

La cuestión canaria se introdujo en la conversación. Le recuerdo las complicaciones de su escala en Tenerife en junio de 1996.

-P. No lo tuvo fácil.

-R. Aquel viaje fue importante. Yo quería conocer Canarias, donde tengo una parte de mis raíces por parte de madre. Y volvería en un viaje más intenso. Porque voy a viajar más que el Papa. El presidente Hermoso peleó aquella vez a nuestro favor. Me quedaron grabadas algunas imágenes. ¡El Teide! ¡Aquel volcán! Y vi cosas del pueblo canario que estaban dichas en aquellos bancales. Conozco la historia de Canarias. Me la leí. Entre los regalos, iba un libro de historia de las islas (‘Noticias dela HistoriaGeneralde las Islas Canarias’, de Viera y Clavijo). De Canarias vinieron los vegueros, los tabaqueros, trajeron un enorme potencial de trabajo al campo cubano.

-P. Comandante, usted es conciente de que en el pueblo cubano hay un sector crítico conla Revolución.

-R. La gente de Cuba puede querer mejorar. Y es crítica por eso, pero no quiere cambiar de régimen. Que quienes nos cuestionan visiten otros países de América. Vean la miseria. Y entenderán a Cuba.

-P. ¿Hay corrupción política en Cuba?

-R. Aquí no hay ministros corruptos, ni se dan comisiones. Podrá haber algún caso excepcional y entre gente no representativa.

-P. ¿Hay droga?

-R. Cuba iba camino de ser el Casino de las Vegas de los americanos. De no haberse producido la revolución, la droga se habría apoderado de la isla. La marihuana, por ejemplo, no hay ni que plantarla, sale como la hierba, se da de una manera espontánea. Hubiera sido un enorme peligro.

 

Hablamos de música. De música cubana. A mi lado, escuchando atentamente, intervino Teddy Bautista:

-P. La música cubana es un filón. He hablado con Gabo (Gabriel García Márquez) y queremos contar con su apoyo.

-R. Yo me reúno con Abel Prieto, el ministro de Cultura, tres veces en semana para hablar de música y cultura. Hay mucho y muy buenos músicos en Cuba.

-P. 18.000 –apunto la cifra que me había dado el viceministro de Cultura, Norberto Curbelo-.

-R. Sí, 18.000. Es una mina para Cuba.

-P. ¿Hacia dónde va el mundo?

-R. Vamos hacia un Estado mundial. Desde el momento que la informática y la alta tecnología permiten estar en un sitio y otro del planeta a la vez, por ahí va el futuro. Me interesa mucho la alta tecnología de la comunicación, las aportaciones de ese señor Bill Gates, la nueva dimensión de la aldea global y lo que yo llamo el Estado único del mundo.

Estaba en aquella ocasión feliz por el aumento de la afluencia de turistas a la isla, un negocio del que, en otra visita, le oí comentar que era fruto de su encuentro con el empresario canario radicado en Cuba, Enrique Martinón. “Él fue el que me abrió los ojos para dotarnos de un modelo mixto de inversión extranjera con la cotitularidad cubana en la puesta en marcha y explotación de hoteles”. En abril de 1998 celebraba un dato: “¡El turismo a Cuba ha aumentado un 51%!”

De un modo imprevisto, se coló la democracia como tema en la conversación. Le comento que en democracias como la española, los ciudadanos están divididos según el partido al que pertenecen o votan. Fidel esbozó su opinión:

-R. En países como Cuba y su hemisferio la situación no permite estar divididos, sino unidos; de lo contrario, caen”.

-P. ¿Qué pensó cuando Aznar puso pegas a un viaje del Rey a Cuba con aquella frase: “Irá cuando toque”?

-R. Eso mejor no meneallo. Tú me quieres tirar de la lengua, pero yo soy de origen gallego y me salgo por la tangente”.

Al cabo de más de tres horas de encuentro, se le acerca el influyente José Ramón Fernández (‘Gallego’ Fernández, gran amigo de los canarios), alto cargo del Consejo de Estado. Es noche cerrada. Y le recuerda que aún le queda por cumplimentar otro compromiso. “¡Yo me quedaría con ustedes once horas hablando. A mí me gusta mucho hablar.” Se despidió de todos y dijo: “A este periodista le debía una entrevista, él me hizo saber que no había cumplido mi promesa, y estaba en lo cierto”. Se quedó mirándome. Repetí sus palabras dos años antes:

-Usted me dijo: “Nos vemos enLa Habana” Y me he presentado sin su permiso.

-¿Y a quién tiene que pedirle permiso alguien que viene a su propia casa?

-¿Entonces?

-Te la has ganado. La tienes ya en el bolsillo.

La libreta.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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