UN DEBATE INTELIGENTE

 

Había un raro sigilo, como el del ‘tremor’ de El Hierro, entre los tres candidatos y sus equipos de campaña, cuando llegaron a los estudios dela TelevisiónCanaria, anoche, para participar en el segundo y último debate televisado antes del domingo, que ofreció Canarias RadioLa Autonómica.PabloMatos y Ana Oramas, que midieron sus fuerzas toda la noche, dejaban entrever la lucha por un diputado que está en el aire. Y José Segura, en el centro por sorteo, defendía mejor que Rubalcaba los logros sociales de su partido.

Confieso que la función de moderarlos que me correspondía me suscitaba ciertas dudas, visto lo sucedido en el primer cuerpo a cuerpo entre Soria, Franquis y Quevedo. El de anoche fue un debate tenso en las posiciones de partida, pero, a mi juicio, cordial en las formas, de nivel, y en algunas ocasiones alcanzó picos de cierta  fricción, que le dieron viveza.

El rifirrafe Soria-Franquis del pasado domingo se reencarnó este jueves en el duelo Ana Oramas-Pablo Matos. Ambos, ante la mirada –y a veces los gestos divertidos- del socialista José Segura, no cesaron todas la noche de perseguirse con una pregunta inmutable cada uno. Oramas requería de Matos el compromiso ante las cámaras de que el PP, una vez en el Gobierno, respetaría las inversiones para Canarias en materia de empleo. Y Matos, candidato del PP, por su parte, no cejó en su demanda de que ella se disculpara por haber asegurado que los populares no defendieron ninguna -de las 1.500- enmiendas en los Presupuestos a favor de Canarias. Matos citó las que habían sido avaladas por su partido, y abrió una sucesión de intervenciones, en un clima ciertamente tirante pero correcto, en las que pedía a la candidata nacionalista que diera marcha atrás y se excusara por la inexactitud de sus palabras. Oramas –cabeza de lista de CC-NC-PNC por la provincia tinerfeña- reafirmó, una vez tras otra, su tesis y dijo que ninguna de esas enmiendas fue sustentada en pleno por el PP, sino en comisión, pese a lo cual ambos candidatos se enzarzaron el resto de la noche –sin llegar a perder las formas- en sus mutuos reproches.

De resto, como digo, fue un debate tenso y contenido en las estrategias de cada partido, pero fluido y salpicado de contenciosos momentáneos. No faltó el clásico diferendo entre los candidatos de ámbito estatal y la nacionalista sobre el pedigrí de ‘canariedad’ del diputado de las islas que llega al Congreso bajo cualquiera de las distintas  siglas.

Un debate de esta naturaleza es acordado por los coordinadores de campaña, en cuanto a su formato y contenido, con mucha antelación, pero siempre queda en el tejado del moderador la arriesgada decisión de consentir interrupciones o no. No estaba palmariamente claro qué querían los candidatos, si interferirse o no durante la hora que dura el debate. El sondeo previo, a última hora, con los responsables de los tres partidos nos dio a entender que podrían ‘pisarse’ unos a otros si no lo hacían con exageración, impidiéndole hablar, y que preferiblemente se produjeran los cruces en las segundas intervenciones de cada bloque.

Había un margen de decisión demasiado ancho en manos del moderador, y no me tranquilizaba la idea, siendo conciente del valor que los partidos le daban al debate en la recta final de una campaña con diputados clave en juego.  En líneas generales, cumplieron las reglas del juego. Y le hicieron la vida más fácil al moderador, liberándome del peso de cualquier contingencia que afectara a unos más que a otros.

Ana Oramas es una candidata telegénica, y lo sabe. Mira a la cámara cara a cara y apela a los sentimientos. Le ayudan la imagen y la espontaneidad. El caso de Pablo Matos –el ‘gentleman’ de los diputados canarios en Madrid, según la opinión femenina que constaté con motivo de un programa de ‘El Envite’ realizado en el Congreso-  es el de un político de buenas maneras, por lo general educado y comedido. Transmite seriedad y franqueza. Segura siempre me ha parecido un político que no se arredra. Creo que anoche, por ejemplo, en el debate dela TelevisiónCanariadefendió la política social de la era Zapatero mejor que Rubalcaba frente a Rajoy. Y con ese énfasis descorchó el ‘Plan estratégico integral para Canarias’ –‘Plan Canarias’-, ante Matos, que no hizo leña del árbol caído en esa materia, sin que dejara de llamarme la atención la fe de Segura en el mismo pese a las durísimas críticas que le ha dedicado al tema el PP. Oramas insistió una y otra vez, ante el baldón que le endilgó Matos –es otro ‘clásico’ de los estigmas entre partidos nacionales y nacionalistas-, en que no pensaba ir a “pedir” a Madrid, sino a “exigir”, y puso dos ejemplos del peso de sus dos votos en la última legislatura: 15.000 puestos de trabajo gracias a los planes de empleo, y dos millones de turistas gracias a la bonificación de las tasas aéreas. Matos no se apartó un centímetro de su máxima de que CC-NC-PNC es una fuerza condenada a no poder decidir, porque ese papel sólo le corresponde a los grandes partidos, incluso citó que no está representada en el Parlamento Europeo, para poder defender las reivindicaciones agrarias que sí respalda el popular Gabriel Mato. A Segura –que mostró la primera página del periódico mirándome directamente como un recipiendario circunstancial de ese instante del debate- le sorprendieron las revelaciones sobre su futuro programa de gobierno por parte de Rajoy, el mismo día, en una entrevista concedida a El País, donde ponía en duda la viabilidad dela Leyde Dependencia. Matos leyó completa la declaración de su líder y dio a entender que el titular –‘La Dependenciano es viable’- no se ajustaba literalmente a las palabras de Rajoy.

Creo que fue un buen ejercicio democrático de política en público y que el debate tuvo altura y habla bien de sus tres participantes.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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