EL ‘BIGOTE’ TURÍSTICO

Lo que Fitur viene a poner de manifiesto es el momento dulce del turismo alemán y británico –y también nórdico- y los apuros del padre de familia peninsular para salir con la familia de vacaciones al ‘Caribe de Europa’, como nos llama mi amigo José Ramón Sanz (este lunes, invitado en ‘Las mañanas del Mencey’, de Teide Radio Onda Cero, 11:30-12:00 horas). Vamos hacia la quinta libertad (que los aviones paren, bajen y suban pasajeros vengan de donde vengan y vayan a donde vayan), a una política de cielo abierto, para trazar rutas cuantas más mejor (el turista quiere ir de casa al destino en vuelo directo, sin hacer escalas en Madrid), y a un régimen de tasas aéreas (llámense bonificaciones o como se llamen) bajas, que atraigan clientes al archipiélago, mientras otros gravan al viajero, al margen de la primavera árabe, o, de lo contrario, el sector se quemaría a lo bonzo, paralelismos aparte. Los doce millones de turistas que registró Canarias en 2011 no son ninguna tontería. La marca Canarias y la marca España son compatibles, pero sería una estupidez que esta absorba a aquella por un patriotismo estrecho. Cuando los hoteles canarios están a tope en invierno, enla Penínsulaestán bajo mínimos, cuando aquí cogemos el avión por narices, en el territorio continental pueden optar entre transporte aéreo o terrestre. Aquí hay playa y en Madrid no. Aquí hay ‘Caribe’ y enla Península Mediterráneo.Pero son ofertas complementarias, deben ir de la mano. Juntos pero no revueltos. Estamos de nuevo jugándonos el bigote (sin que el ministro Soria pueda darse por aludido, a falta del suyo, tras rasurárselo antes de formar parte del Gobierno de Rajoy) con la gallina de los huevos de oro. Tienen que acertar los responsables públicos en las medidas que adopten. Porque turistas hay y el nuestro es un ‘viejo’ destino envejecido, que necesita remozar y renovar la planta alojativa obsoleta. Tanto en los incentivos para la rehabilitación, como en las tarifas aeroportuarias, y en la cualificación profesional, la diversificación del producto de ocio y la revisión de la moratoria, los gobernantes de Canarias y Madrid han de acertar necesariamente. En materia turística no caben ni discrepancias ideológicas, ni personales.

 

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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