GARZÓN SE QUEDA SIN TOGA

 

 


En la fase de desarrollo actual de la teosofía democrática española el juez es dios. O lo era hasta ayer para ser más exactos. Con la memoria histórica (si se prefiere, la exhumación de los cadáveres del franquismo) acallada por la vía del silencio administrativo o la pérdida del rastro como en el caso de Lorca, lo cual comporta un doble duelo de las familias de los desaparecidos, y con la separación de poderes, de hecho, en tela de ‘juicio’, no ha de extrañar que esta condena intempestiva a Garzón haga albergar las primeras sospechas hasta ahora de una posible politización de la justicia.

Nada descabellado si partimos de la base de que heredamos la larga rémora de la, por otra parte, contrastada ‘judicialización de la política’. Pero este debate quedará, supongo, como latiguillo recurrente para alimentar conspiraciones arduamente dirimibles.

Once años de inhabilitación por ordenar escuchas de presos por corrupción con sus abogados (caso Gurtel)  implica, a todos los efectos prácticos, decir adiós a la toga, pues, aunque no se ha explicado, deberá, posteriormente, presentarse de nuevo a las oposiciones para reintegrarse, no de modo automático, sino al cabo de otra espera extra. A Garzón lo acaban de condenar a dejar de ser juez.

La opinión pública en el exterior, a cuyo ‘tribunal’ ético suele someterse este país con los complejos del aislamiento de posguerra a flor de piel, la lectura que se hace de la ‘purga de Garzón’ es despectiva para la democracia española y su sistema judicial, tenido por carca y nostálgico, un baldón a todas luces injusto que sólo se explica por la dimensión pública de un juez de su proyección internacional. Bien es cierto que la mayoría de los medios de comunicación que abordan el caso desde el extranjero glosan la figura del magistrado que persiguió a Pinochet, a ETA y a célebres narcotraficantes. Y en España se guarda, en cambio, de Garzón también el recuerdo de sus desvelos por acaparar sumarios mediáticos, que en ocasiones le han indispuesto con determinados compañeros quién sabe si a la espera de pasarle factura. Es probable –yo diría que más que probable- que detrás de esta sentencia como éste se esconda, sin faltar al rigor de la ley, un escarmiento ejemplar al juez que iba por libre y que siempre prefirió los focos a la discreción.

Pero no estamos en la era de los jueces romanos anteriores al imperio, que carecían de suficientes conocimientos en Derecho y se valían del auxilio de jurisconsultos para el desempeño fundado de su labor. Garzón era, por encima de todo, el icono de la ‘autoridad’ judicial instalada por encima de la voluntad de los demás mortales, cuyo poder parecía ilimitado, dado, no sólo su carisma, sino también su brillante palmarés.

Han defenestrado al juez más relevante –quizá no el más ‘justo’- de la democracia. No ha sido víctima de un atentado de ETA, como tantas veces se temió, ni de una venganza sórdida ordenada por cualquier capo de la droga que esté pudriéndose en la cárcel con cargo al juez que no tenía miedo. No, sus verdugos han sido sus propios compañeros de profesión. Víctima de errores propios cometidos sin poder imaginar represalias (excesos que en otros casos fueron solventados de un modo procedimental con sanciones y la nulidad de las pruebas) y, sobre todo, de un desmedido afán corporativo, ajeno a las ideologías, de acabar, a costa suya, con una peligrosa tendencia a hacer ‘carrera’ en la carrera judicial.

Ahora Garzón, que aún ha de enfrentarse a dos veredictos pendientes (por la estrafalaria causa de las víctimas de la dictadura franquista y la no menos esperpéntica odisea de las conferencias de Nueva York), pasa de la condición de juez a símbolo de algo todavía por definir y acuñar: ¿acaso de la represión judicial?

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión 2 comentarios

2 Respuestas a GARZÓN SE QUEDA SIN TOGA

  1. Luis Otaduy

    Se ve que con el paso del tiempo, aquellos Guerrilleros de Cristo Rey que ponía,n bombas en las papeleras y hacían cantar el Cara al Sol a la fuerza a los que pasaban por la calle, al fin han llegado al Supremo y ahora siguen haciendo lo mismo que hacían, pero de toga puesta.

  2. sin animo de ofender

    ¿Es el final lo que cuenta? Curriculum viate de Bartasar Garzón, ahora ex juez, sin animo de ofender a nadie:

    – Instruyo el GAL, con 23 víctimas mortales y no hay nadie en la cárcel por ello.

    – Se metió a juzgar a un tipo de Chile con presupuestos españoles, y tras gastar cientos de millones de pesetas en ello, Pinochet murió en la cama.

    – Se dedico a perseguir torturadores argentinos (otra vez con dinero español, desatendiendo los casos de esos españoles que le pagaban), y todos los torturadores argentinos siguen con su vida al aire libre.

    – Se dedico a perder papales para juzgar a un muerto. En ningún país del mundo se hace eso.

    – Caso Faisan se quedo dormido en algún cajón, todo apuntaba a Rubalcaba, que anda aspirante a Secretario General del PSOE, sin tacha.

    – Lo último conocido: Meses, años saliendo del juzgado cositas sobre instrucciones que no podían ser publicas, titulares durante años en El Pais y el Publico. Nadie sabe quien ha sido…. pero eran papelotes del Gurtel, su debilidad, digamos como conocido: ‘por filtraciones del sumario’

    – Lo último de lo último. Se va a la mierda por su instrucción en caso de Gürtel, gracias a la ilegalidad de las escuchas hará que se vayan todos a cantar la parrala por ahí.

    ¿Quién estaba de jurado cuando aprobó las oposiciones este señor Garzon? es para que les quiten el sueldo. Ahora un grupo de juecess, por UNANIMIDAD le quitan el cargo de juez a Baltarsar G., por vulnerar el principio básico, que se estudia en primero de derecho, sobre la privacidad de abogado -cliente en un Estado de Derecho. (*)

    (*) eso no lo hizo ni con ETA (y si puede hacer con terroristas)

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