LAS CARRERAS OPUESTAS DEL DUQUE Y EL PRESO DECANO

 

La carrera de Urdangarín, huyendo de las preguntas de una reportera en Washington, y la del preso decano de España, Miguel Montes Neiro, al salir de la cárcel con indultos, agarrado de la mano de sus hijas, de frente hacia las cámaras de los periodistas, son reacciones similares en su naturaleza y a la vez se contraponen: ambos corren, pero en sentido y por motivos inversos. Neiro, experto en fugas, esta vez esprinta para que lo vea la prensa recobrando la libertad tras más de 30 años encadenando condenas entre rejas por robos sin reinserción posible. El duque de Palma emprende, no ya el viaje contrario –lo cual sería exagerar, habida cuenta su presunción de inocencia-, pero sí una huida que, siendo hacia delante, da la espalda a las cámaras, y evita dar la cara, lo cual implica un grado de bochorno o incomodidad por el escándalo público de sus actividades en el Instituto Nóos, que difiere, drásticamente, de la imagen del hombre libre sin nada que ocultar, y paradójicamente, sí puede decirse que un ladrón de reconocida trayectoria como el reo más antiguo del país, se erige en ese personaje que corre hacia los fotógrafos con sus hijas celebrando la libertad. Las dos caras de la moneda. La que se ve y la que no se deja ver.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión Comentarios desactivados

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