SANTO ES EL GRIAL QUE BUSCA SIN ÉXITO EUROPA

 

 

Al economista más famoso de los Estados Unidos, Paul Krugman, le cuesta poco soltar lo que piensa. No es hombre de medias tintas. Así que en su blog uno encuentra a alguien que dice al pan pan y al vino vino. Afirma en su artículo, publicado también en el New York Times, que la Gran Depresión fue mala para Europa, pero “esta será peor”. Krugman les dijo por escrito a los españoles, en el vórtice de esta crisis, que el error fue entrar en el euro, una moneda sin concierto económico y fiscal, y que con la peseta habría sido más fácil sortear las curvas de esta crisis. No se corta tampoco a la hora de maldecir la austeridad como receta. En su opinión, no sirve para remontar esta situación. Como dice este economista y periodista galardonado en 2008 con el Premio Nobel, dado que con austeridad a machamartillo los países de la eurozona van de mal en peor, de crisis en recesión, queda probado que la terapia no funciona, sino más bien agrava el estado de enfermedad global de la economía. Y deja en el aire la sospecha de que en Europa los economistas, los dirigentes, los bancos y el sursuncorda están perdidos, ahogados en un mar de confusión, sin saber qué hacer. Krugman es norteamericano y allí les ha ido mejor que a la UE, es cierto, y también lo es que esta crisis no tiene literalmente parangón con la de los años 30, al menos para ellos por defecto y para nosotros por exceso. El propio Rajoy tira por tierra todo asomo de optimismo (a coro el PP repite que prefiere vender pesimismo, en contraste con el optimismo infundado de Zapatero de los brotes verdes) cuando, al presentar su reforma laboral, descartó cualquier repunte a corto plazo del empleo y sí, en cambio, de las cifras de paro. Les ofrezco un regalo envenenado que maldita las ganas que tengo de traerlo aquí, pero es parte del guión si queremos que nos rebajen el objetivo de déficit, vino a decir en otras palabras. Claro que esta, o cualquier otra reforma, tendrá un efecto que no será placebo, ni tampoco la panacea, pero servirá de marco para el nuevo lienzo de relaciones laborales, y ya se verá si ese cuadro crea empleo o lo destruye. Por ahora, Rajoy teme a Merkel –como el resto de dirigentes europeos, Sarkozy incluido- y hace lo que le manda por un sentido, si se quiere, patriótico y desesperado. Recortarle a la gente –que está con la soga al cuello- 40.000 millones más en los Presupuestos de marzo sería un crimen. Esta no es sólo una apreciación mía, sino del propio presidente. De ahí que confíe en que Luis de Guindos logre antes la indulgencia de Berlín (y, acto seguido, la de Bruselas) y obtenga un permiso de déficit del 5 y pico en lugar del 4,4%. Si no fuera por las elecciones andaluzas (y asturianas) ya habríamos sufrido recortes de mayor calado a ‘la griega’, probablemente. Otra para Krugman (de mi cosecha): ¿Cómo se explica que el mismo día que España aprueba en el Congreso la reforma del sistema financiero, otras de las exigencias impepinables de los mercados, estos la hayan recibido a cañonazos hundiendo a los bancos en la bolsa? ¿Estaremos en manos de unos cretinos, lunáticos e irresponsables gestores de la crisis en Europa, o son tan geniales que el día de mañana los haremos santos?

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión Comentarios desactivados

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