LA ‘CAZA’ REAL, EL PERDÓN HISTÓRICO…


De Argentina al ministro Wert de Educación, pasando por el Rey y el copago sanitario, esta es la majadera actualidad en la intrínseca crisis que nos estupidiza. La expropiación de YPF-Repsol concebida al parecer y ejecutada en efecto por Axel Kicillof, el joven (y seguramente ambicioso) viceministro de Economía de Cristina Fernández de Kitchner, desata un pulso inesperado entre dos países unidos por exilios de canción protesta, que obliga a una indisimulada solidaridad con España de parte de sus socios y amigos naturales: UE, quién sabe si el G-20, y, cómo no, el Tío Sam ayer mismo a través del portavoz del Departamento de Estado de  Obama, si bien tras reprocharle cierta tibieza el ministro Soria por la mañana en los ‘desayunos’ de TVE. Hablaremos mucho, me temo, de Argentina en lo sucesivo, incluso haremos acrobáticos esfuerzos por entender su decisión, si conseguimos olvidarnos de la imagen descamisada y presuntuosa del viceministro keynesiano de ojos azules, para prestar atención, en cambio, a lo que opina Carlos Bielsa, el técnico argentino del Athletic, que, preguntado en una rueda de prensa sobre el conflicto, entre las cuestiones propias del balompié, se alegró de la nacionalización de su país, que ha sido como un puntapié o, si se prefiere, una zancadilla que le ha roto a España la tibia y el peroné.

Respecto a la disculpas del Rey (“Lo siento mucho. Me he equivocado. No volverá a ocurrir”) es un episodio sin precedentes (“histórico” lo califica el diario ‘El País’), no porque a la más alta magistratura del Estado se le suponga la más mínima infalibilidad pontificia, sino porque establece un antes y un después en la concepción tradicional de una Monarquía parlamentaria como la nuestra. De los errores del Rey (desde sus infidelidades a sus tropezones domésticos y esta caída noctámbula en el safari africano de elefantes) se sabe y habla holgadamente en España desde la Transición hasta nuestros días. Que sea la primera vez que agacha la cabeza aquel ante el que todos se inclinan es una suerte de refundación institucional, que ciertamente redime al otrora celebrado ‘campeón de la democracia’ y le devuelve al mundo de los mortales, donde hasta el más conspicuo mete la pata. El mea culpa real a la salida de la clínica tras el alta hospitalaria, aun constituyendo un gesto calculado y aconsejado para enmendar su deterioro público tras el affaire de Botsuana, es un acto humilde, que no humillante, con el que se reivindica la persona y, de paso, la corona, que hasta ahora parecían ser lo mismo, sin serlo. Lo que nos reconcilia con don Juan Carlos disculpándose entre muletas es que a quienes pide perdón es a nosotros, los ciudadanos, y de ese modo nos gana. “No volverá a ocurrir”. Es un compromiso que le ata a su pueblo, que tantas veces antes le dio las gracias por desactivar el 23-F, o encarar el terrorismo, o mediar en silencio en asuntos de Estado que sólo su discreta influencia lograba solventar. El Rey cuelga la escopeta. Quedamos en paz.

Y del copago sanitario, o como quieran llamar al diez por ciento farmacéutico del bolsillo del pensionista, así como del recorte educativo del señor Wert (más alumnos, menos profesores), tengo formada una opinión. Lo primero es una rebaja en toda regla (se ponga como se ponga) del poder adquisitivo del jubilado tomando curvas y atajos. Lo segundo, una huida hacia adelante. Dos competencias transferidas y mal reformadas (en lo que se adivina como los primeros pasos de una reconfiguración más profunda del Estado de las Autonomías) que abre profundas grietas entre el Gobierno central y algunas comunidades de distinto color político, la canaria entre ellas.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

Añadir comentario