LA NACIONALIZACIÓN DE BANKIA Y LA APERTURA AL CRÉDITO

 

Tarde y mal –porque era la madre del cordero y se pisarían callos influyentes-, el Gobierno de Rajoy, al fin, mete el bisturí en la banca. Cierto que Zapatero pecó por omisión, amén de fanfarronear acerca del “mejor sistema financiero del mundo”. La cuasinacionalización de Bankia (a la que pertenece la Caja de Canarias, ahora prácticamente vaciada de contenido con la conversión pública del banco matriz, el Financiero y de Ahorros, BFA) es un paso delicado y, al parecer, ineludible del ejecutivo, que se enfrenta a los verdaderos retos que conllevan mayor desgaste electoral.

Ya las encuestas empiezan a dar malas noticias al PP, a cuatro meses de su llegada, síntoma de que las reformas están siendo mal recibidas por una ciudadanía desinformada. Evidenciar que hay miles de millones disponibles para salvar un banco (aunque sea vía préstamo o aval) es encajado con dificultad por la opinión pública, consciente de los recortes adicionales en Sanidad y Educación y los hachazos que sufren los Presupuestos Generales del Estado, a costa de los servicios públicos.

 

Salvar la banca no es un invento español, como todo el mundo sabe. Cada gobierno ha tenido que hacer lo mismo cuando le ha tocado, y a España le tocaba ya. Limpiar el sistema financiero (expuesto al riesgo ladrillo) es un paso inexorable que venían demando todos desde el exterior, aunque no se constituya, quizá, finalmente, un banco basura o banco malo con todo el lastre inmobiliario.

El decreto de este viernes que dicte el Consejo de Ministros contendrá requisitos más estrictos al conjunto de la banca en el capítulo de provisiones. Y ha de ser una reforma (a la segunda la vencida) de verdad. La más vigilada y seguida en tiempo real por todos: Bruselas, los mercados, el FMI … Se nos dice que es imprescindible para que el crédito fluya. Pero este señuelo ya se ha empleado en otras ocasiones con reformas anteriores. Pendientes de que Europa, tras le llegada de Hollande a partir del próximo días 15, gire este mismo mes hacia una apertura al crédito y el crecimiento, que inyecte liquidez a las economías en recesión, exijamos a los gobernantes tacto y equidad en las reformas pendientes, y entre estas la financiera.

En vísperas del primer aniversario del 15-M, cualquier movimiento en falso en la última ristra de medidas de ajuste puede desatar la cólera social de las víctimas de la crisis (los parados, pensionistas, funcionarios y empresarios que han quedado por el camino). Las próximas acciones inmediatas han de tener en cuenta el límite de tolerancia de los ciudadanos, reos de un caos que primero paraliza los ánimos y acaso tarde o temprano provoque reacciones espontáneas sin control, como sucedió en la primavera árabe con los vendedores ambulantes.

En un congreso de neurocirugía en Las Palmas, algunos expertos aseguran que se puede operar la tristeza. De ello se trata, de dar con la vacuna económica que nos libre de esta nube en la mente.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión Comentarios desactivados

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