ESPAÑA, A CENTÍMETROS DEL RESCATE

 

 

 

Las últimas noticias que circulaban esta última noche de Europa a Estados Unidos (en realidad, este es nuestro marco común, más allá del estrictamente ‘comunitario’) es la inminente intervención de España, con la prima de riesgo en 540 puntos básicos. El veto de Merkel a la propuesta de Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea, de que la banca española que lo desee y necesite acuda directamente al fondo de ayuda, fue el último síntoma de una estrategia de Berlín, que parece estar señalando a España el camino inevitable: el mismo de Grecia, Irlanda y Portugal. De ser así, ya que la crisis española está hundiendo el euro y arrastrando las bolsas del mundo, el estado de emergencia al que se refirió Felipe González para aleccionar sobre el consenso imprescindible (momentos antes de que Rubalcaba y Rajoy se comprometieran en sede parlamentaria a pactar una postura unitaria ante la próxima cumbre europea) haría ineludible el rescate europeo y, por tanto, abriría las puertas a las recetas más draconianas que abandera Angela Merkel (austeridad a machamartillo y recesión sin remedio) y que alejaría a España de los planes de crecimiento aireados por Hollande. España pagaría el pato de las fricciones franco-germanas, entre cuyos extremos se debate Rajoy, y entraría en una senda de ajustes y sacrificios (pensiones, IVA, sistema de prestaciones por desempleo, más reforma laboral, más recortes en las autonomías…), cuyas consecuencias conocemos perfectamente por el ejemplo de los países que ya se encuentran en esa situación. Las voces se han radicalizado en los últimos instantes en España, entre los firmes partidarios de la austeridad y aquellos que han comenzado a albergar un creciente euroescepticismo bajo la férula alemana y ya coquetean con la idea (hasta ahora peregrina) de abandonar el euro. Esto último saldría costosísimo a un país que empieza a perder el control de su deuda y desconoce los agujeros reales de su banca. Pero este era, esta misma noche, el abismo al que se enfrenta España, que sueña con el milagro que la salve a tiempo del secuestro alemán. De Guindos voló a Berlín y Sáenz de Santamaría a Washington, ambos en busca de árnica

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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