Por qué no me callo. LA CICUTA

De estos últimos días en que hemos tenido la sensación de que Europa nos abandonaba a nuestra suerte, de que nos habíamos quedado solos ante el peligro –los huérfanos de la UE-, nos queda un sabor amargo, que yo he palpado en la calle. Tiene que ver menos con la situación económica que con la sensación económica. Si de pronto sucediera, si los cuatro de la videoconferencia hubieran decidido dejar a España caer, ¿qué consecuencias tendría en nuestras vidas? ¿Sería el final y el principio de qué? Esa es la sensación que se empezó a apoderar del ciudadano de este país al ver que los ruegos e invocaciones de su presidente (“¡Europa, Europa, ayúdanos, maldita sea!”) eran desoídos. ¿Realmente estamos solos, y es eso lo que alienta esta desconfianza hacia el euro y la tentación de volver ingenuamente a la peseta como Grecia al dracma? El ‘dracma’ de Europa, según las calles de Atenas, en vísperas de las elecciones del 17, es una señora rubia y regordeta con bigotito de Hitler. No demonizo a la Merkel –senderista de La Gomera-, me rebelo ante su ineptitud manifiesta para pilotar esta nave que le queda grande, y por hacerlo a beneficio propio, sin escrúpulos (a nuestra costa se financia gratis). Una vez autorizada la tortura con saña al pueblo griego, que inventó la filosofía y la democracia, nada impide que se aplique sin piedad el mismo tormento al pueblo español, que no inventó nada, y, llegado el caso, se nos expulse del falso paraíso del euro domesticado o nos vayamos hartos (tal cual mascullan los griegos). “¡Bebe de una vez, bebe!, grita la clac de los comisarios,/ pero airado te devuelve Sócrates su copa a rebosar”, escribe en su segundo poema-denuncia Günter Grass, con este título inequívoco: ‘La vergüenza de Europa”. El viejo y polémico Nobel alemán, que ha sido nuestro huésped en La Palma, es el primero en repudiar esa nueva inquisición europea encarnada por sus compatriotas, que obligan a beber la cicuta hoy a griegos, ¿mañana? Europa está perdiendo el alma, con sus menosprecios. Unos callan miserablemente, otros meten el dedo en el ojo, como Draghi (BCE), enmascarando su pasividad en esta hora difícil, o como la señora Lagarde (FMI), usando de escudo a los niños de Níger, como si su extravagante sueldo le consintiera posar de madre Teresa de Calcuta. Entonces, ¿estamos a centímetros del rescate?, ¿nos hemos quedado solos y en junio? El mes que el euro se la juega en España e Italia (De Guindos). Si Rajoy se porta bien (Merkel alarga su agonía por coquetear con Hollande, y lo quiere obediente para la cumbre europea del crecimiento de este mes) y gana la Eurocopa, ese “subidón de moral”, le darán árnica.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión Comentarios desactivados

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