ÚLTIMA HORA DE EUROPA, LA SOMBRA QUE SE PROYECTA

 

Hemos empezado a transitar las semanas del mes de junio clave para Europa, a juicio del ministro De Guindos. Crece el desafecto del sur hacia Angela Merkel, que se cubre con la sábana hasta el cuello dejando desprotegidos los pies de Europa, toda la periferia sur en riesgo de quiebra.

Europa, en vísperas de su cumbre decisiva del 28 y 29 (Merkel, a falta de Sarkozy, prepara el cónclave con Barroso porque no tiene química con Hollande, todavía no), adquiere cierto parecido al Vaticano, cuyas luchas palaciegas en torno a la figura del Papa son vulgares luchas de poder.

No sólo padece la eurozona una crisis económica de caballo, sino, más aún, una profunda crisis europea –otra más- y una crisis de identidad de diván. Rajoy alzó este martes la voz para pedir eurobonos, unidad bancaria y ayuda europea directa al sistema financiero de la UE que atraviese dificultades. Es la enésima vez que pide socorro (solidaridad) a los Estados miembros de la UE (a Alemania, o sea).

LA SARTÉN POR EL MANGO

El viejo euroescepticismo está tornándose, a toda velocidad, en un descreimiento hacia Berlín como capital de referencia de las finanzas y la unidad monetaria del club. No sirve. Europa, así, bajo la égida de esta gobernanta mediocre va al suicidio. Y si esta señora pierde las elecciones, ese no será su problema, sino el de todo un continente sometido a su diktat. Exactamente igual que del resultado electoral francés dependía este nuevo equilibrio de fuerzas. Rajoy se acerca por inercia a Hollande, que habla un lenguaje más cercano a los problemas reales de España, aunque el francés no tenga la sartén por el mango, sino la canciller que hace oídos sordos.

Alemania, en las últimas fechas, se aleja de esta suerte de ‘RUP’ continental de griegos, españoles e italianos. Haya o no ‘`plan secreto’, como dice el diario conservador alemán Die Welt, para integrar el sistema bancario europeo y lanzar un salvavidas a las entidades afectadas, Rajoy ha entrado en una senda irreconocible, y en esa aventura de soberanía, semejante a la del techo de déficit que se vio obligado a corregir, puede encontrar la salida o el muro de las lamentaciones. Va a depender de la presión que ejerzan los señores de la videoconferencia (el G-7 y los cuatro líderes trasatlánticos: Obama, Hollande, Merkel y Monti) a favor de una ayuda rápida a la banca española, leitmotiv de todas las conjeturas internacionales del momento.

…PUEDE PASAR EN MILWAUKEE

Se la juega Obama para lograr su reelección (ya dijo que lo que pase en Madrid, puede pasar en Milwaukee) y se la juega Merkel, que pierde fuelle a cada land y asiste a las primeras convulsiones serias en su parqué, en este último cuarto de siglo, y al temor de que la crisis de la deuda –esa bicha maldita- esté tocando a sus puertas, después de un lustro de salvoconducto, en que ha llegado a financiarse gratuitamente a costa de la debacle de sus socios del sur. Si a Alemania le aprieta el zapato, reaccionará, comentan en los pasillos de Bruselas (donde ya decían que las recetas de Alemania “mataban países”).

Veremos para entonces los giros más inesperados: oiremos hablar de crecimiento desde Berlín para espantar la desconfianza de los mercados, la palabra austeridad pasará a mejor vida (ese repentino keynesianismo dejará de sorprendernos) y, como ha hecho estos días el comisario económico Olli Rehn, donde dije digo, digo Diego, y la banca de España podrá obtener ayuda directamente del fondo de rescate sin pasar por el Gobierno (y otras bancas malheridas, como la chipriota, según confesó el gobernador del banco central de la isla, Panicos –así se llama el hombre- Demetriades), con lo que los hombres de negro no viajarán a Madrid, como predice Montoro. Que le den su ministro de Finanzas europeo a esa señora aturdida a la que Europa le queda grande, que le den unas vacaciones en el Garajonay…, y que, a cambio, alargue la mirada para contemplar Europa en su conjunto (hasta abarcar los países del sur), eso que Obama llama “la sombra que se proyecta”. O sea, la crisis de la eurozona, que es también la crisis del área dólar, de norte a sur, por donde anda de gira el Rey predicando las excelencias de las reformas de España y las debilidades de la austeridad ultraliberal y democristiana del acerbo alemán. O pidámosle préstamos a China, que se iba a poner contento Berlín y su soberbia de nuevo imperio sobre las ruinas de los demás.

Comienza la Eurocopa bajo la incertidumbre de si la enferma Europa saldrá de la UVI. Confío en que España revalide el título. No es falso optimismo. Vengo de visitar en el hospital a un amigo que los médicos daban por muerto, no sin fundamento. Y me encontré a un hombre que acababa de resucitar, dispuesto a seguir dando guerra como antes de su crisis de salud. A la salida, teniendo presente este apocalipsis maya de España y Europa que no me acabo de creer, sentí una extraña confianza repentina en que vamos a recuperarnos sí o sí, aunque los alemanes, nuestros hermanos cascarriabas, digan constantemente ‘nein’.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión Comentarios desactivados

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