HORAS ANTES DE QUE HABLE GRECIA…

 

 

En las horas previas al escrutinio de Atenas, Europa tiene en estos momentos un nudo en la garganta. La deconstrucción de Europa es un hecho, y en Alemania es vox pópuli que quieren echar a los griegos del euro. Un amigo que regresa de Berlín me trae noticias de otro mundo, como si un nuevo muro imaginario dividiera en esta ocasión a Alemania del resto de la UE. La eurozona permanece en recesión y el edén de Germania vive en cierta opulencia a ojos de nuestra estoica austeridad. En el aeropuerto de Hannover ofrecen gratis el café y el periódico. Alemania crecerá este año casi un 1 por ciento y en los dos ejercicios siguientes lo hará en torno al punto y medio, según la agencia de calificación crediticia Fitch, que empeora las previsiones para España. La inflexible y mandona Alemania de Merkel ha reducido a Grecia a las cenizas de una recesión indefinida, y ahora la toma con España e Italia, albergando la esperanza de que el contagio deje tocada del ala a Francia, lo que no parece probable de momento. De ahí que Europa no tenga remedio, en ese rifirrafe de ejes entre dos polos antagónicos, la suicida Alemania y la antidepresiva Francia. A pocas horas de conocer el resultado de las elecciones en Grecia, no recorre la eurozona una brisa de solidaridad con el vecino fundador de la democracia. Sus once millones de habitantes y múltiples deudas irritan a la señora Merkel y a sus votantes, y al primer pretexto de insumisión que den los griegos hartos de recortes, les pasará como a Sócrates, según describe Günter Grass en su poema ‘La vergüenza de Europa’: alguien tenderá la copa con la cicuta para que beban.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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