Hu Hintao, a los pies del Teide. OBAMA REPRENDE A MERKEL


La cuenta atrás ha comenzado. Europa espera en vilo a la cumbre de final de mes para comprobar si Angela Merkel cumple sus promesas ante Obama y abraza la tesis de Hollande, partidario de una política urgente de crecimiento, sin renunciar a medidas de austeridad menos apremiantes, o traiciona el espíritu de la última sesión del G-20 y persiste en su paranoia de restricciones que aboca a la desaparición del euro.

Lo ha dicho con meridiana claridad el Nobel de Economía Joseph Stiglitz. Europa (Alemania) se ha equivocado en el diagnóstico y en la receta. La estrategia de la austeridad es errática y desafortunada: abunda en la crisis y “empeora” la situación. No queda otra salida de emergencia que aplicar políticas de estímulo y crecimiento.

EUROPA-TITANIC

Lo dicen a coro todos los que miran desde el exterior cómo se hunde esta Europa-Titanic en manos de Angela Merkel, una dirigente de la Alemania del este que evidencia un profundo desconocimiento de la historia del continente en el siglo XX, como me decía ayer el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de La Laguna, José Ángel Rodríguez.

A esta señora le llaman la atención fuera y también dentro de su país, como ha hecho el excanciller socialdemócrata Helmut Schmidt, alarmado por los niveles de antipatía que suscita ahora mismo Alemania regida por esta dama de hierro que mantiene a Europa a su pies. Los premios Nobel de Economía vienen destilando reproches a la gestión alemana de la crisis financiera europea, bajo un clima general de enojo y vergüenza ajena, porque los errores de Bruselas-Berlín (los mismos que EE.UU. cometió tras la Gran Depresión y debió corregir a continuación para nos despeñarse por el mismo abismo que ahora nos amenaza en esta orilla) están llevando a las principales economías del mundo (la norteamericana, la china, la india y la brasileña) a grados de estancamiento intolerables.

LA CANCILLER-DESPROPÓSITO

Ha sido, finalmente, Obama, el que, en el marco de la cumbre del G-20 en México, le ha leído la cartilla a Merkel (el lunes se entrevistó con ella a solas y el martes lo volvió a hacer en compañía de otros dirigentes europeos). Si la canciller-despropósito no mintió, en una descabellada huida hacia delante, se espera que en la cumbre europea de final de mes se apruebe un plan global de crecimiento, unificación fiscal y apoyo a los países en apuros (España entre ellos), para salvar el euro y contrarrestar la inestabilidad internacional. Confiemos en que el optimismo tras este anuncio no sea precipitado, conociendo el catálogo de frustraciones de cumbres anteriores. Europa lleva un tiempo deconstruyéndose, camino del suicidio del euro. Pero hagamos como si no tuviéramos ninguna sospecha que oponer a ese espíritu proclamado en México de un “nuevo ciclo positivo”.

EL VOLCÁN DE EUROPA

Esta aparente vuelta a la senda del sentido común (de una guerra económica como esta no se sale con recortes patológicos con efectos a largo plazo, sino con crecimiento y generación de empleo a corto plazo) ha sido ratificada por Hollande. El presidente de los EE.UU. describió la situación en términos de alarma mundial y pidió a Europa (Alemania) que rectifique su respuesta a la crisis del euro con “urgencia”. España se dispone a pedir el dinero prometido por el eurogrupo, dentro de las peticiones de las potencias, entre ellas China, cuyo presidente, Hu Hintao, visitó Tenerife este miércoles, no por casualidad. Visitó el Teide y habló con las autoridades. La vicepresidente española, Soraya Sáenz de Santamaría, y el ministro Soria lo agasajaron, sin que haya trascendido la letra chica de un encuentro entre la segunda potencia del mundo y el país con mayor recesión de Europa. Caben todas las especulaciones, sin duda. Y el presidente canario, Paulino Rivero, esbozó una propuesta de incentivos para atraer al coloso asiático a una función logística de las islas en África.

La prima de riesgo española respecto a Alemania experimentó un sensible alivio tras los acontecimientos del G-20 y la certidumbre de que el rescate bancario será lo menos lesivo posible para la deuda soberana y el déficit público, junto a los rumores de una masiva inyección de dinero, si hiciera falta, a España e Italia (desmentido en calidad de rescate global, pero barajado como opción de compra de deuda en el mercado secundario).

DOS SEMANAS DE INFARTO

Entramos en las dos semanas más dramáticas de la historia de Europa y de la economía mundial. La cumbre europea del 28 y 29 es una cita límite. Si los tejemanejes de la señora Merkel –espoleada por su influyente consejo económico de sabios a su retorno del G-20- reproducen los tiras y aflojas de otros consejos europeos condenados al fracaso, empezará a cobrar cuerpo la idea de que quien sobra es la canciller alemana y a quien hay que reemplazar por un político tecnócrata en sus cabales es a ella misma, una vez demostrada su completa incapacidad al frente de la crisis. Esa sospecha, reitero, la albergan ya en estos momentos tanto fuera como dentro de Alemania.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión Comentarios desactivados

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