EUROPA AYUDA CON EL MAZO DANDO

 

Tengo algunas preguntas que hacerme, como si yo fuera Rajoy, y otras como si fuera Europa misma. Al fin y al cabo, Rajoy somos todos y Europa nadie sabe ahora mismo lo que es.

¿España sigue siendo una potencia europea o empieza a ser la Uganda de Europa que Rajoy repudiaba ser en el célebre sms a De Guindos el día de la víspera de la Eurocopa que pidió dinero para la banca sin dejarse humillar? ¿Ahora que tenemos un año más para cumplir con el déficit, no sería razonable medir mejor los futuros recortes para no necrosar más la herida de una economía purulenta?

Y a Europa: ¿A qué viene esa pose jodedora de los pijos estados satélites de Merkel, que no ha digerido todavía su derrota en la cumbre de junio, como si disfrutaran en pandillita arrojándonos a las patas de los mercados, como demuestran el repunte apocalíptico de la prima de riesgo y el interés de los bonos?

Cuando Rajoy acusaba a Zapatero de improvisar recetas contra la crisis, olvidaba que cada cual es reo de sus palabras y dueño de sus silencios. A los presupuestos de 2012, nacidos con los días contados, que contemplaban un ajuste de 27.000 millones sin tocar el IVA (Montoro le ganó el pulso esa vez a De Guindos en las primeras horas de un gobierno neófito), recuérdese que el presidente añadió sobre la marcha otro tijeretazo de 10.000 millones en Sanidad y Educación, porque se había quedado corto.

EL IVA DE IDA Y VUELTA

Y no contento aún, promete nuevos hachazos (“de eso que llaman recortes”) para este viernes, que dará a conocer en el Congreso 48 horas antes como aperitivo macabro. No nos libraremos –esta vez no- de un sensible aumento del IVA, aunque profundice la recesión  y la parálisis del consumo –porque Europa obliga, porque España está intervenida sin llamarlo por su nombre, y desde ayer lo está más, bajo control trimestral de sus cuentas-, desaparecerá de nuevo la deducción por compra de vivienda (en un alarde de planificación), y el resto de podas es de imaginar, a falta de confirmación: evaluación de funcionarios más horarios y sueldos, más edad de jubilación más pronto que tarde, menos subsidio de desempleo y, si tanto bombardeo a la vez no aconsejara aplazar alguna medida por pura higiene política, la reforma administrativa, que quita competencias a los ayuntamientos y se las otorga a las diputaciones (cabildos en Canarias y los consejos insulares en Baleares).

Rajoy, como Zapatero, gobierna a golpe de ocurrencias… de Europa o de Merkel directamente. O sea, al dictado, vengan o no los hombres de negro. Tiene un problema añadido: Monti se le adelantó en la vuelta de tuerca a la austeridad, anunciando despidos de funcionarios y erradicación de las provincias que sobran. Los mercados premian a quien gobierna con reflejos. Y así nos va.

LAS ‘PUTADITAS’ DE MERKEL

Pese a todo, Rajoy –cuya pachorra es legendaria- ha salido bien parado de sus envites europeos: el rescate-préstamo a la banca sin pasar por el Gobierno cuando el BCE sea realmente un supervisor (cosa que no veremos este año ni buena parte del próximo, para desesperación de La Moncloa, una de esas ‘putaditas’ de Merkel), salvo los primeros 30.000 millones que el Eurogrupo acordó ayer darle este mes con destino al FROB (o sea, a la deuda), y, de otra parte, el relajamiento del objetivo de déficit en un punto y un año (un punto en 2012 y un año hasta 2014) no son, es cierto, logros menores.

La última cumbre de Bruselas es un monumento a la estulticia. Alemania, Finlandia, Austria y Holanda muestran síntomas de insumisión. Se remueven en el asiento, no están cómodos ni conformes. Europa está paralizada por la recesión política, que no sólo económica, y ahora también por la recesión económica alemana, que ve como la gestión de esta crisis se le escapa de las manos y la tormenta toca a su puerta. Gran parte de Europa se ha convertido en un desastre político, la mejor demostración del `efecto dominó’, con gobiernos a la deriva, bufones antipartidos y ultras recalcitrantes que dan ganas de vomitar. Alguien ha jugado con fuego y se ha quemado las manos. La hoguera de la crisis. Y de las vanidades.

EL INTERÉS DE ESTOS ‘TIPOS’

El problema no eran los tipos de interés, sino el interés de estos ‘tipos’. Hasta que el BCE no se quite la careta y su presidente Mario Draghi deje de ser el pelele de Merkel, Europa no levantará cabeza. El artículo del periodista italiano Eugenio Scalfari en El País es revelador: narra una conversación con su amigo Mario Draghi, en la que éste no disimula su desdén hacia España: “Me recuerda a Balotelli llorando en la final”. ¿Qué piensa Merkel de España en la intimidad tras las infidencias de Rajoy en la última cumbre, en la que se sintió más próximo a Hollande que a su aliada natural, por la pura evidencia de los hechos? ¿Qué opina Monti de su par mediterráneo, camino ambos estados del desguace?

Con la prima de riesgo y el interés del bono disparados, a España –y, en menor medida, a Italia- le conviene que la locomotora alemana pierda fuelle, sienta el aliento de los mercados en la nuca, porque vienen tiempos propicios para refranes, que se multiplican cuando tocan vacas flacas. “Cuando veas las barbas ( o bardas) de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo”, dice uno de esos proverbios que parece apropiado para la canciller.

De igual modo, el presidente (“haré lo que sea, aunque dijera que no lo iba a hacer”) ya sabe, si nos remontamos a sus palos sistemáticos en las ruedas de Zapatero y a sus acertados reproches hacia este por improvisar, que “el pez muere por la boca”.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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