EL TANQUE CONMEMORA 15 AÑOS EN PIE

 

Antes de agasajar al Tanque entre los inmuebles favoritos de la ciudad, hubo desencuentros y tirantez sobre su razón de ser como casa de cultura y caja arquitectónica. En ambos aspectos, era y es un edificio singular apto para sede de vanguardias, como sucede –ahora es públicamente notorio- en otros contenedores industriales de unas pocas ciudades europeas remozados para el ocio cultural. El Tanque, premio Manuel de Oraa y dos años presente en Arco, cumple hoy 15 años y su historia parece una carrera de obstáculos, si los edificios disputaran sus propios Juegos Olímpicos para mantenerse en pie, por toda medalla.

Durante años, el debate sobre la conservación o derribo de El Tanque polarizó a la opinión pública. Mientras el debate mediático y ciudadano se cernía sobre el porvenir del viejo bidón industrial de Santa Cruz de Tenerife, este no cesaba de realizar actividades singulares que llenaban de volumen cultural un depósito donde antes se acumulaba combustible. No hemos tardado en saber que otros tanques por el estilo –pocos en la geografía urbana de Europa- vivían transformaciones similares y hoy suman una infraestructura artística de gran valor patrimonial y arquitectónico.

Con quince años (que celebra este viernes 27, a las 21:00, en su emplazamiento santacrucero de la calle Fuente, s/n, con una muestra audiovisual y una sesión del DJ Juan Fierro), El Tanque ya no sorprende como un cuerpo extraño en el paisaje de una ciudad que se preguntó en su día en qué género encasillarlo, si el de museo, galería de arte, pequeño auditorio estrafalario,  teatrillo cilíndrico, o espacio multiusos.

El Tanque se ha ganado su sitio y es fruto del empeño de una mujer. La mujer que enarboló la defensa de un bidón. Hoy ya sabemos, tres lustros después, que sin ese flechazo entre la exviceconsejera de Cultura y exparlamentaria de CC, Dulce Xerach, y este  contenedor cultural, el último vestigio de la Refinería habría pasado a mejor vida.

La confrontación de visiones sobre el mejor uso que cabía darle a este depósito de petróleo, una vez clausurado, hizo temer lo peor. Hubo presiones urbanísticas y políticas, y se impuso la mejor opción cuando la Cultura tenía peso específico en las inclinaciones institucionales de de la isla.

Quince años después, el Espacio Cultural El Tanque ya ha sido declarado por el Gobierno canario Bien de Interés Cultural (BIC). Una vez a salvo, resulta hasta anecdótico recorrer sus vaivenes hasta llegar aquí, a esta vídeo-exposición de una vida quinceañera repartida entre centenares de actos y espectáculos de naturaleza vanguardista y experimental. Un sitio de cultura donde se almacenó crudo es un recinto que lleva ‘carburando’ arte década y media, como sugiere la publicidad del evento.

Tenemos cuentas pendientes con El Tanque, pese a que en su corta historia ha merecido elogios de la crítica extranjera y premios. La ciudad le debe disculpas al contenedor de los años 30, y por tanto a la antigua plataforma que abogó por su integridad cuando peligraba y a la asociación de amigos que lleva su nombre, al arquitecto Fernando Menis, autor de su rehabilitación, y a la propia Dulce Xerach, habida cuenta los otros tanques de parecida biografía que han alcanzado evidente gloria en distintas capitales europeas.

En este sentido, ahora mismo, con motivo de los Juegos Olímpicos, la Tate Modern, de Londres (el museo de arte moderno más visitado del mundo), ha abierto al público  ‘los Tanques’ de cemento, en el subsuelo, a orillas del Támesis, antiguas cisternas de combustible de una central eléctrica, reconvertidas en sedes culturales (obra de Herzog & de Meuron, nuestros creadores del TEA). Idéntico hallazgo supusieron antes los templos de carbón de la cuenca alemana del Ruhr, cocapital europea de la Cultura.

En nuestro caso, el tanque 69 de la Refinería de Cepsa llevaba camino de soportar un menosprecio de consecuencias irreversibles, estigmatizado por su mala fama de resto industrial en retirada y el aparente hándicap de su acústica, con 17 segundos de reverberación, que lo hace, sin embargo, una caja de conciertos única, gracias a ese efecto sonoro.

Con todo, y aun cuando en el apogeo de la polémica se ignoró o se desconocía los precedentes europeos ya consagrados, incluidos otros en Milán y Turín, aquellos que apoyaron que continuara en pie el bidón, entre los rascacielos de Cabo Llanos, tenían claro que El Tanque era parte de una narración que la ciudad no podía permitirse omitir. Y en 50 metros de diámetro y 20 de altura caben muchas más historias que aún están por contar.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión 1 comentario

Respuesta a EL TANQUE CONMEMORA 15 AÑOS EN PIE

  1. Manuel Dóniz García

    Con el escaso interés que se tiene por la cultura en esta isla, lo que es un milagro es que el espacio cultural “El Tanque” que ocupa un solar muy goloso en una zona de expansión urbana de primer orden en Santa Cruz hay podido salvar las asechanzas in sidiosas que sin duda muchos especuladores le habrán lanzado. Lo que hace falta es que a este espacio singular, se le saque más partido para que se le consagre como un foro cultural de primer orden y de esta manera espantar los fantasmas de destrucción que muchas veces han visitado este lugar con malévolas intenciones.

     

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