¿Y AHORA QUÉ? DRAGHI DIMISIÓN Y EL THINK TANK DEL SUR

La gran decepción de este jueves era (tiremos de tópico una vez más) la crónica de un fiasco anunciado. Como quiera que era vox populi que Alemania presionaba hasta última hora para que Draghi no cumpliera su velada promesa de comprar deuda española e italiana, lo que ha ocurrido en el consejo general del BCE este jueves es que el voto-veto del influyente gobernador del Bundesbank, Jens Weidmann (como me repatea ese tipo finolis de la jet financiera de Fráncfort, con su corte de pelo pinturero y sonrisa sardónica de niño bien) dobló la muñeca del presidente del instittuto emisor. Draghi, coaccionado por la élite alemana que manda en Europa, se ha quedado con el trasero al aire y ha hecho un solemnísimo ridículo, que a mi juicio lo deja en la cuerda floja. Si a la salida del consejo hubiera presentado su dimisión, habría brindado un servicio a Europa. La misma contribución a la ética de este continente en semejante crisis económica y política correspondería a un presidente puesto a dedo, que también soporta este fracaso en sus carnes: Mario Monti, italiano como Draghi. Alemania ve a Espatalia (la suma de sus nombres tiene resonancia germánica y hasta si me apuran peyorativa, como ocurre en el inconsciente de los alemanes con respecto a España e Italia, los dos grandes garbanzos negros) como un lastre caro, dos dedos inservibles en los pies. Si se va la pareja de italianos, provocaría el impacto que obligue a Berlín a comprender que la cuerda está demasiado tensa, a punto de partirse y que el euro ya no soporta más ingeniería especulativa de los lobbies correspondientes y, en definitiva, que ya es hora de sentar la cabeza y arreglar este monumental castillo de naipes a punto de caer por tierra: Europa, la UE imaginaria, los ya casi impensables EUE.  “Alemania solo permitirá la compra de deuda cuando vea que el colapso es inminente”. Esta es la teoría de Santiago Carbó,catedrático de la británica Bangor Business School (ver El País, 2 de agosto).Espatalia, a ojos de Alemania, es el tumor a extirpar. Pero resulta que el problema de Europa es de coco. Y ese lo padece el que se reivindica tal cosa, la Alemania misma. Sin pintarles bigotitos negros a estos líderes prepotentes del Berlín justiciero, creo que el sur de Europa debe ponerse en su sitio y mancomunar esfuerzos, agruparse en torno a una idea feliz, de futuro, en la que creer sin falsas componendas. Porque, si toda Europa no es posible, dado que la del norte se siente boyante y autosuficiente y se desliga de la problemática Europa meridional, hay una serie de países pobres, medianos y poderosos que sí estamos dispuestos a mantenernos unidos y a sufrir juntos hasta levantarnos y poder decir mañana que esta es la Europa que supo salvarse a sí misma cuando la otra mitad nos dejó solos con nuestras deudas. No disparo barro a la pared. Estoy gimiendo, claro que duele el plantón de Alemania a través del BCE cuando más los necesitábamos para creer en un porvenir viable a medio plazo. Estoy haciendo lo que un europeo ultraperiférico, como es mi caso, cree que es su deber. Dar ideas, por erróneas e inviables que sean, para remontar vuelo. Las islas somos como aves. Sabemos del poder del viento para cruzar océanos con las alas desplegadas. Volamos cuando tenemos que salir de la arcadia, lo hacemos continuamente. Europa del sur está aislada. Necesita reemprender el vuelo. Acaso un canario pueda recordárselo. Este es un día horrible. ¡Qué solos nos sentimos! Sr. Draghi. no siga un minuto más, ayúdemos a protestar. Sin duda que Rajoy ha cometido equivocaciones mayúsculas. Sus silencios, su absolutismo, la austeridad sin margen de maniobra, el sometimiento de las autonomías sin ningún grado de complicidad…, toda esa introversión estéril en un país atorado que necesita hablar mucho para desahogarse y, en lo posible, entenderse. Pero de una recesión de caballo como esta no se sale escachandonos como a cucarachas a griegos, portugueses, irlandeses, italianos y españoles. No, así no. Si estos señores del BCE se han reunido este jueves, después de una semana de crear falsas ilusiones a cien millones de ciudadanos hispano-italianos, y particularmente a sus millones de parados conjuntos, para concluir que lo mejor que pueden hacer los dos países afectados es pedir el rescate a Europa…., para este viaje no necesitábamos estas alforjas. España, Italia, Grecia, Portugal, Irlanda, Chipre…, los damnificados deben tener una reunión y ver qué hacer. No podemos seguir así. Ni un día más.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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