RAJONTI Y EL DRAGHÓN

La deriva de esta Europa con estos pelos pone a los susodichos de punta. Trasciende que en el último consejo general del BCE fue Alemania, a través del Bundesbank, la mano que vetó la idea de Draghi de comprar deuda soberana española e italiana en el mercado secundario.

La conferencia de prensa del presidente del BCE, en versión ‘farruquito’, conminando a Rajoy y Monti a pedir el rescate antes de intervenir directamente en los mercados, fue un montaje, una comedia, un farol. Bajo la cara de palo del italiano Draghi, subyacía un claro chantaje del presidente del banco central alemán, Jens Weidmann, el recadero de Merkel, que dijo ‘no’ a hacer el esperado favor a las dos economías del sur en apuros, pese a que con ello se agriete aún más el euro y este corra serio peligro de desapafrecer

¿A qué juega Berlín? A prolongar la agonía española, gracias a cuya insolvencia se financia gratis a sí misma, y, una vez agotada la capacidad de codicia por la propia extenuación de las dos grandes economías mediterráneas, accederá a auxiliar con el oxígeno del BCE (la inyección de dinero y compra de bonos) para salvar in extremis el euro, que sobrevive mientras tanto en precario.

Es una tomadura de pelo intolerable, un abuso con premeditación y una demostración indecorosa de las reglas de extorsión por las que se rige la UE, creada en falso hace medio siglo y dotada de una falsa moneda única que, a la primera crisis de cambio, se tambalea, generando desconfianza, paro y pobreza en millones de personas. Miquel Roca ha dicho, cargado de razón, que Alemania nos metió en dos guerras mundiales y “que no venga a darnos lecciones”.

Algunas entidades financieras hacen planes ante la hipótesis –descabellada hasta el otro día- de que España acabe abandonando el euro. El mismo espantajo que antes aterraba mirando a Grecia en vísperas electorales.

De aquí se desprende que, cómicamente (no había sino que ver a los presidentes a dúo en la conferencia de prensa del famoso jueves de la decepción del BCE en que quedamos a expensas del nuevo ‘draghón’ de Europa), España e Italia semejan un solo estado aborrecido por el núcleo duro de la Europa del norte: Espatalia, capital Droma, preside Rajonti. Hasta que Dios quiera.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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