EL INCEN-DIARIO

 

El incendio de La Gomera del 84 (los trágicamente célebres 20 muertos) grabó en la memoria colectiva el miedo al fuego. Ahora, cuando las llamas están estabilizadas, conviene recordar los peligros y las enseñanzas de aquel siniestro. Tanto en La Gomera como en La Palma (ya bajo control) se ha vuelto a ‘avivar’ el instinto de los ciudadanos de echarse al monte con  la manguera.

El campesino sabe más que el ingeniero, se arguye, si bien esa buena voluntad de invocar al voluntario costó vidas en el pasado y es una tentación temeraria, que amenaza nuevas víctimas evitables, si con estas olas de calor proliferan las ocasiones de tener que dejar hacer a las cuadrillas de operarios y reprimir los ataques de desesperación.

Los incendios reiterados este verano al rojo vivo, alertan de nuevo a las islas de la vulnerabilidad forestal de las islas.

¿Fallan los medios –la socorrida base de hidroaviones- de reacción inmediata?

¿Existe negligencia en el control del volumen de pinocha?

¿La orografía, acaso, facilita la propagación de las llamas?

¿Necesita el archipiélago una red de torres de vigilancia en períodos de alta sensibilidad, como el verano? (anoto la sugerencia del periodista Pepe Moreno en una rueda nocturna de comentaristas en Canarias Radio la Autonómica).

¿Los planes de Protección Civil sufren deficiencias?

Etc.

Lo dice un amigo periodista cada vez que transcurre un incendio forestal como estos últimos: “Pasadas las primeras 24 horas, comienza a hablarse de descoordinación. Fijo.”

Guardo memoria de decenas de incendios en diferentes puntos de nuestra comunidad. Es la misma canción de verano. Echo en falta, eso sí, una mayor eficacia policial en la detección y detención de los sospechosos y culpables de los fuegos provocados.

En un tuit de urgencia exclamo: “Bella mi tierra, pero es una tierra quemada”. Quemada en tantos sentidos y por tantos motivos…

Incen-diario es el destino de los veranos más calurosos, que tocan a incendio por día. Pirómanos y negligentes merecen la actuación ejemplarizante de la ley. Y erradicar la más mínima sospecha de permisividad.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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