EUROPA Y ESPAÑA MIRAN CON RECELO A LAS AUTONOMÍAS

 

 

Canarias también piensa en el rescate financiero para pagar sus deudas (esos quinientos millones antes de final de año), después de conocer la decisión en ese sentido de Cataluña (a más de 5.000 millones asciende su instancia), que sigue los pasos inaugurados por la Comunidad Valenciana.

 

La advertencia del ministro De Guindos a las autonomías, incluidas las que resulten intervenidas, de que deberán cumplir el objetivo de déficit del 1,5% establecido para este año, parece obvio. Y este sentido, Canarias es la comunidad que más se acercó al compromiso fiscal del ejercicio anterior y disfruta de credibilidad en el seno del Consejo de Política Fiscal y Financiera, pese a jugar en el mismo un papel crítico con la política del Gobierno central, alineada con el resto de los territorios no gobernador por el PP.

 

El nuevo curso político-económico se abre con grandes retos. Es la hora de la verdad para ese auxilio extraordinario del fondo de liquidez creado por el Gobierno central el 13 de julio para las autonomías que arrastran un mayor endeudamiento y es la cuenta atrás para el propio Estado, que tendrá que despejar la gran incógnita en las próximas semanas sobre si solicita o no a Bruselas el ‘rescate suave’ al que le empujó el presidente del BCE, Mario Draghi, tras el último consejo directivo del instituto emisor.

 

Rajoy ha dicho por activa y por pasiva que no dudaría en hacerlo, a expensas de las condiciones que tenga previsto fijar el propio BCE, del que España espera no sólo una condicionalidad amable si da el paso, sino que le compre deuda directamente. Y esta última opción es ahora mismo objeto de una encendida polémica en el seno del BCE, entre el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, una de las voces más influyentes que cuenta con el respaldo de Merkel, y Draghi; el primero se opone a la intervención del banco central europeo en el mercado de bonos, y el segundo alienta esta posibilidad y da esperanzas a los inversores de que se calmarían así las turbulencias del euro. “Sería adictivo”, sentenció Weidmann sorpresivamente, en relación con la compra de deuda por el BCE. A su juicio, el banco provocaría el efecto de la droga en los países necesitados. Una declaración que causó revuelo.

 

El juego de espejos es una política de humos que está dando buenos resultados. Draghi prometió hacer todo lo necesario para rebajar la tensión de la deuda hispano-italiana, y logró un efecto balsámico. Y, después, Rajoy (tras el jarro de agua fría de la última reunión del BCE, que no adoptó las medidas prometidas), ha logrado contener la prima de riesgo y el precio de los bonos españoles deslizando una eventual petición de rescate, que no acaba de concretar.

 

Los estadistas europeos han aprendido en esta crisis a jugar con los tiempos. Y buena parte de la actual política en la UE se está desarrollando en términos mediáticos, con la propagación de gestos e intenciones más que de hechos.

 

En medio están las comunidades autónomas, cuya inestabilidad financiera preocupa en Europa, porque podría frustrar el objetivo de déficit español para este año.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

Añadir comentario