EL DÍA MUNDIAL DEL TURISMO Y EL PARAÍSO PATAS ARRIBA

 

El mejor negocio de Canarias sigue siendo el turismo, aun en tiempo de crisis, con los países emisores británico y alemán resentidos por la mala racha económica. En el Día Mundial del Turismo (Maspalomas), los expertos, inspirados en la consigna de Naciones Unidas de un mayor equilibrio energético, rescatan aquella filosofía de César Manrique de desarrollo sostenible inteligente. Canarias es un buen laboratorio para fijar la estrategia de este siglo, en un año de inflexión, cuando se mueven en el mundo mil millones de turistas, y todos los gobiernos sensatos se ponen a pensar en cómo ordenar los tráficos internacionales para apuntalar la industria con menores costes ambientales. Sin mencionarlo tanto como antes de la depresión que empezó en 2007, el concepto de cambio climático subyace en todos los foros de prospectiva turística. Este día mundial ha coincidido con el vigésimo aniversario de la muerte de Manrique (y medio siglo del enclave de Maspalomas), un pionero inventor en las filas de los padres del turismo moderno que despegó en las islas en los 60, con su regreso de Nueva York a Lanzarote. Las islas, un territorio privilegiado desde el punto de vista paisajístico, y sensible al impacto demográfico por los límites de su geografía, ayuda a establecer sobre el terreno las pautas de crecimiento sostenible de una actividad que desplaza en las islas a unos doce millones de turistas al año, un índice elevado que se mide a los registros de estados competidores del norte de África. La palabra diversidad, que define el futuro del turismo, se manifiesta de un modo intensivo en este archipiélago, repito, paradigma de preguntas y respuestas de inversores y analistas. La ocasión, que ha permitido discutir, en clave local, las medidas que demanda un destino del perfil del canario (tasas aéreas, en particular), aporta una cuota de propaganda innegable, y un catálogo de recomendaciones asociadas a la sede que otorga visibilidad a Maspalomas, a Gran Canaria y al conjunto de la comunidad autónoma. Lástima que, pese a los beneficios de toda sinergia de destinos locales tan próximos y diferentes como nuestras islas, siga primando, en la vertiente política, un principio de exclusión y exclusividad regresivos. Exclusión del resto de las islas en la fiesta del turismo, sin actos complementarios en todas ellas, y exclusividad del municipio favorecido tentado de acaparar toda la publicidad, incluso respecto a otras localidades de la misma isla. Para superar semejante cortedad de miras, que ya se manifiesta de sobra en el pulso entre los nortes y sures de las dos islas mayores, haría bien la comunidad en detener el reloj y pensar en serio en una política imaginativa que racionalice los presupuestos de promoción y rentabilice la cercanía y la diversidad entre cada uno de los destinos insulares que comparten la misma marca: Canarias. Solo así, decía Manrique, lograrían convertirse, en la práctica, “en las islas con mayor prestigio del mundo”. En turismo, un destino como el canario, a todas luces privilegiado, no puede autoengañarse con la fórmula de superviviente de que ”cada palo aguante su vela”, que, pese a lo obsoleta, recobra toda su vigencia en un contexto crispado políticamente. El viejo paraíso está patas arriba, acorde con la tónica del momento autonómico, pero dado el papel del turismo como salvavidas de la crisis, se impone sin pretextos un pacto de todos que aparque las discrepancias.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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