NI QUEBEC, NI ESCOCIA; CATALUÑA

 

El escrutinio catalán de las elecciones de este domingo invoca el fantasma Ibarretxe por el abultado paso atrás al que el cómputo de apoyos aboca a CiU. Los nacionalistas, estimulados por el órdago de su presidente, Artur Mas (apostó fuerte y parece razonable considerarlo un ganador  moralmente derrotado, sobre el que va a pender la espada de Damocles de una dimisión improbable), tras la famosa entrevista con Rajoy en la Moncloa sobre un nuevo marco fiscal, habían concebido esperanzas de obtener la ‘mayoría excepciónal’ que reclamaba el presidente de la Generalitat para reafirmarse en su idea, contestada duramente desde Madrid, de convocar una consulta popular sobre la independencia.

 

Con los 50 escaños de CiU y los 21 de ERC, puede, en efecto, aritméticamente, seguir adelante con ese proceso, como parece que anunció en la misma noche del domingo, pese al resultado. Pero la pérdida de 12 diputados respecto a 2010 es significativa, y no sólo complica la gobernabilidad a los nacionalistas, que quedan en manos de Esquerra (exultante por duplicar sus efectivos y erigirse en segunda fuerza, con 21 diputados) o, de desistir del plan soberanista, con el PSC (tercera fuerza, con una veintena de escaños y menor retroceso del que temía), imitando la fórmula canaria de gobierno entre nacionalistas y socialistas.

 

El derecho a decidir –si no se retracta CiU y continúa interpretando estas elecciones en clave plebiscitaria- sale tocado de las urnas. La segunda parte del conflicto entre Cataluña y el Estado respecto al referéndum promete ser encendida y de alto voltaje jurídico. En cierta forma, el PP, con una discreta representación de 19 diputados, uno más que hace dos años, ha reaccionado como si suya fuera la victoria de estos comicios. Y es que Cataluña no es Quebec, ni Escocia. Por ahora.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

Añadir comentario