A LOS 50 AÑOS DE PERIODISMO, JUAN CRUZ REGRESÓ AL FÚTBOL

 

A su medio siglo recién cumplido como periodista asiste Juan Cruz con la misma emotividad cotidiana con que celebró todas las efemérides anteriores de una trayectoria polivalente, labrada de abajo arriba, la de novelista, poeta, tertuliano, entrevistador de radio y televisión y hoy en día también la de tuitero, faceta en la que nos cruzamos a diario como si nos mandáramos señales de humo en el ciberespacio. Ahí va un ‘golpe’ a ‘lo Juan’, en tiempos de ‘pontifex’: “Ya no se tutea, sino se tuitea”. El sentido del humor de este portuense con asma de Proust le salva de la melancolía, porque Juan ejerce una picardía ilustrada, que se hace visible en algunos títulos de sus obras, como en las celebradas memorias ‘Egos revueltos’ (Premio Comillas), o en su novela inaugural, ‘Crónica de la nada hecha pedazos’ (Premio Pérez Armas), que bien podría inspirar una viñeta de ‘El Roto’. Ha sido este mistérico 12-12-12 el día que consagra las bodas de oro con el periodismo de uno de los mejores periodistas del país (dicho con toda la doble intención). Comparar la crónica del debutante de 13 años, aquel 12-12-62, en un incunable del diario ‘Aire Libre’, sobre un partido de fútbol, con las columnas, los reportajes y las entrevistas posteriores hasta hoy en el periódico `’El País’, supone dar un salto como el de Félix Baumgartner desde la estratosfera. En aquel partido (‘Entre infantiles anda el juego…’ tituló el diario la primera colaboración del periodista ‘alevín’, que cursaba cuarto de bachillerato), el Fomento FC se impuso por 4-3 al San Telmo, “a las órdenes del árbitro Domingo, que tuvo una mediocre actuación”, según el autor de la reseña. Con el paso de los años –de las décadas- Juan ideó antologías de cuentos de fútbol, que encargó a Valdano, y, como hace Eduardo Galeano cuando la afición le puede, hace poco sacó a la luz un libro sobre su equipo, el Barça, ‘Viaje al corazón del fútbol’. Quiere esto decir que si lo primero y lo más reciente de Juan tienen en común el fútbol, es evidente que las contingencias de la vida a veces están concatenadas formando un círculo perfecto. En medio hay muchas novelas, ensayos, hay mucho memorialismo y mucho periodismo, mucha  ubicuidad para no perderse nada interesante a su alrededor, o sea, mucha curiosidad al rojo vivo que, en esencia, es la clave de todo test para entrar en este oficio, que es el más pirateado del mundo, en el que se requiere, en  efecto, tener, como titula ahora Muñoz Molina su compilación de ensayos de arte, ‘el atrevimiento de mirar’. Lo que nos queda por preguntarnos es que hará a partir de ahora nuestro Premio Nacional de Periodismo Cultural, con qué nos sorprenderá tras esta travesía desde la generación de los 70 hasta la presente crisis compulsiva en que el periodismo se derrumba, los periódicos se  cierran, como el Financial Times Deutschland, los periodistas se quedan en la calle y no para hacer periodismo de calle, los lectores se mudan a la ediciones digitales gratuitas e instantáneas y la publicidad pierde las amistades con el papel. El papel del periodismo y del periodista en la mayor crisis económica que se recuerda se reinventa cada día en medio de esta incertidumbre global, y diríase que, con cincuenta años de experiencia a los hombros, Juan Cruz resiste con su récord de años como goles del viejo al nuevo periodismo, como si viajara de Maradona a Messi, y ya supiera que mañana, como ayer, el balón ha de ser el mismo, y el rectángulo de juego idéntico, los porteros se colocarán bajos los palos, y once contra once harán un relato. Lo diga Tom Wolfe o Juan Cruz.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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