Multitrack edita su libro de partituras. BENITO CABRERA LE PONE CORBATA AL TIMPLE

He visto nacer algunas obras de Benito Cabrera, el carisma unánime de su ‘Nube de hielo’, la influencia social de su villancico polémico ‘Una sobre el mismo mar’, que retiró cuando la cultura padeció recortes sin respiración asistida, y los premios que ha obtenido por sus temas y su relación matrimonial con el timple. Ahora, este miércoles, le acompañé en la presentación de una de las apuestas académicas de este músico de Conservatorio. Benito lleva casi un cuarto de siglo consagrado a la causa de elevar a los altares la condición del timple como instrumento solista. Su empeño, y el del malogrado J.A.Ramos y el de Domingo el Colorao y el del patriarca Totoyo Millares, no ha sido otro que reivindicar un protagonismo para este líder de nuestra organología “sin complejos”. Ha logrado ponerlo a dialogar con la Orquesta Sinfónica de Tenerife, de la ‘mano’ de Víctor Pablo Pérez, y el disco referente de ese encuentro, ‘Timple y Orquesta’, cumple ahora mismo 20 años, lo que habla de una larga conversación sinfónica del camellito sonoro de las islas. El libro que Paco Chinea, director de Multitrack, edita con el viento en contra de la crisis, ‘Obras para Timple Solista’, reúne unas 90 partituras del repertorio canario e histórico (Edad Media, Renacimiento, Barroco, Clasicismo y Romanticismo) y dos conciertos de Vivaldi. El propio autor confesó que sin literatura escrita, no habrá nunca una cátedra de timple en  la enseñanza oficial del Conservatorio, donde ya fue en su día asignatura optativa, impartida por el propio Benito Cabrera. Esta es una compilación necesaria, por tanto, como material de enseñanza y como prueba documental de la biografía de un instrumento que ha dado la vuelta al mundo. Las tunas persiguen a Los Sabandeños por la Península guiadas por la estela del sonido característico del timple, que es un pequeño gran símbolo de identidad canario. Pero arrastramos la mala conciencia de ignorar los valores de la música intrínseca de cada isla y por eso infrautilizamos durante tanto tiempo al acompañante de parrandas que pasaba desapercibido. Este libro le pone definitivamente la corbata al timple y reclama su regreso a la casa de las músicas nobles, el Conservatorio, como asignatura y cátedra. ¿Saltaremos sobre los fantasmas que nos distraen con su rutina de mediocridades y daremos ese escaño a nuestro timple? El autor tan sólo cobraba 200 euros cuando daba clases, hasta el día que le dijeron que no volviera más. El timple ha de volver a la enseñanza por la puerta grande.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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