Por qué no me callo. PACTO A LA BRASA

La nominación del diseñador conejero Paco Delgado al Oscar al mejor vestuario por ‘Los miserables’ (de Tom Hooper, galardonado en 2011 con ‘El discurso del rey’) y su candidatura simultánea, entre otras, al Goya por ‘Blancanieves’ (Pablo Berger), confirma la futilidad de la viceconsejería de Cultura, caída en acto de servicio durante la consunción parcial del Gobierno. Como quiera que, en mitad de este éxodo de la política cultural, se ha salvado de la quema la Escuela de Actores de Canarias, acaso yo mismo transija con la evidencia de que la disolución del departamento (degradado a dirección general) se avenga con la triste austeridad, en la que ya no cree ni el FMI. Sin Tito y con Jordi Roura de ‘director general’, metió el Barça 5-0 al Córdoba. Asistimos a una ‘operación salida’ de cerebros, un tema percutiente para mi amigo Basilio Valladares, que con sus huestes de Enfermedades Tropicales averigua ahora si aquí hay dengue. Emigran científicos y artistas por doquier (el “impulso aventurero de la juventud”, de la ínclita Marina del Corral). El polinominado diseñador se forjó en Barcelona y Londres y no hay que darle más vueltas en plena cuesta de enero. O séase, los cerebros canarios están mejor fuera, si hacemos sarcasmo con nuestra crisis cultural, y ya decidirán que hacen con su ínsula (la parte del cerebro que regula la temperatura que producen las emociones). Ninguno de los escolares del Cisneros que se agolpaban en Teide Radio el viernes, prensando a Marlene Meneses, dijo quiero ser artista, y sí, en cambio, uno proclamó quiero ser político, lo que da idea del ocaso cultural laboral juvenil. La política (color ‘deshonrosa’) no está para vocaciones, pero ya ven. La corrupción ya es el cuarto problema del país, por encima de Sanidad y Educación; los partidos se hunden en las encuestas; Unió es un ejemplo de justicia a la carta, y al fondo, Urdangarín respira: le están asando un pacto.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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