LA GOTA CHINA DE BÁRCENAS EN LA FRENTE DE RAJOY

La tragedia de la corrupción en España es que ninguno de los grandes partidos se libra de ella, y en ese charco de aguas sucias cada equis tiempo asoma la cabeza un nuevo ‘affaire’. Ahora, en medio de la tormenta Bárcenas, salen a relucir las miserias de esas cloacas de la política. Los sobresueldos en B, las cuentas migratorias que vuelan de Suiza a Nueva York, las comisiones y sobornos y, claro, el chantaje. Luis Bárcenas tiene 57 años y cara de listillo, entró en el PP como un licenciado en Empresariales ducho en el manejo de cuentas y contratos, y se hizo fácilmente imprescindible. El joven gerente transitó por todas las etapas del partido, del caudillaje de Fraga a la desternillante de Hernández Mancha, de Aznar a Rajoy, y convivió con el pillaje de Rosendo Naseiro, el administrador que se salvó por las escuchas irregulares de un juez instructor de Valencia. Así que este señor repeinado de mentón pronunciado que agita en el aire la idea de que filtra bien cuando quiere y cuanto saben las cajas del partido que se llevó a su casa cuando lo ‘echaron’ (dicen que no) de Génova (la bicha de las pagas en mano de dinero negro a los jefes del PP es un reto a la lógica deductiva), resulta que va a ser peor que un dolor de muela para Rajoy y Cospedal, peor que la amputación o imputación de un miembro, peor, incluso, que estar en un gobierno al que le crecen los parados como enanos. Bárcenas es la peor pesadilla del presidente de un país arruinado, que había atravesado el primer año en la Moncloa con cara de palo sin que le temblara el pulso viendo crecer las cifras del paro hasta el paroxismo, ni el cierre pandémico de pequeñas empresas, ni el desmoronamiento de la Corona, ni el boicot corporativo de la Justicia, ni el descalabro de las cajas, ni el asedio frontal de los mercados, ni las jugarretas desconsideras de Merkel, ni –ni mucho menos- su hundimiento personal (y el de toda la clase política) en las encuestas, con tan sólo un 29% de estimación de voto. Todo eso formaba parte del catálogo de contratiempos sin límite de la política aun a estas alturas iniciales del siglo ‘económico’ XXI, en que nadie sabe qué será de la política a la vuelta de la esquina. Da la casualidad de que al 95% de la ciudadanía le horroriza, en estos momentos de caos económico, la corrupción en los partidos y los acusa de tapar a sus indeseables. De ahí que Bárcenas (sumados el caso Gürtel en el conjunto de su fetidez, el caso Unió en sus vergüenzas depurativas, el caso Pujol en su ignomina de bolsas con billetes de quinientos camino de Andorra, los EREs de Andalucía, el feudo balear de Mata y el caso Urdangarín) sea la gota que colma el vaso que hiede. Aznar tuvo en el 90 su ‘naseiro’ y se lo quitó de encima abriendo una investigación a pecho descubierto. Rajoy tiene su ‘bárcenas’, siguiendo, pues, la costumbre, pero si aplica en este caso su máxima de esperar a que “escampe”, como ha hecho en tantas ocasiones no sin buen resultado, en la penitencia le irá el castigo y sería una tortura demasiado lenta y cruel como sufrir en la frente la ‘gota china’ estando decúbito supino.

 

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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