Por qué no me callo. MACHUCA Y LIMPIA

El ‘caso Bárcenas’ (que opaca al ‘caso Gürtel’ matriz) no es únicamente una guerra de egos castrenses en el PP que retrotrae al congreso de Valencia de 2008. Es peor en el seno de un partido un conflicto de corrupción que un conflicto armado. Suelen eternizarse en la apática justicia, como un Vietnam o Afganistán, y todo el mundo termina sonado, como los marines que regresan a casa oyendo voces y acúfenos y acaban haciendo una escabechina completamente emparanoyados. ¿Existe la figura del ‘psicópata corrupto’ y repeinado de pronunciado mentón que abre cuentas como si abriera fuego en Suiza y Nueva York y reparte regalías durante años en la cúpula del partido? Debemos preguntarle a Pedro Hernández, autor de ‘Los pasadizos secretos de la mente’ (sobre el caso Bretón). Bárcenas me recuerda al difunto Schwarzkopf (o Schwarzenegger), aquel general de la ‘Tormenta del Desierto’ en la Guerra del ‘Golfo’ (de ahí el paralelismo) en el 91. Mandones que van dando mandobles como elefantes en cacharrería y amenazando con el ventilador: el marine con los cables cruzados dispuesto a hacer una carnicería dando publicidad a la lista de ‘sobrecogedores’. Si todo lo que cuentan (‘negro sobre negro’) y lo que no cuentan va a misa, esta guerra en el PP va a dejar cadáveres por el camino. Los miedos del hombre siempre fueron psicológicos, ahora son económicos. Sin apartarme del extesorero del PP, quisiera decir de la guerra de Hollande en la excolonia francesa que el galo está más solo que la luna en Malí, como lo está Rajoy ahora a la hora de la verdad (decúbito supino con esta ‘gota china’ en la frente), en el momento de mayor descrédito de la política en España y de hartazgo por su putrefacción. “Ustedes nos mandan las enfermeras, y a nosotros, que nos maten”, decía Cohn Bendit como un reproche a Europa. En la guerra contra la corrupción no caben vendas ni tiritas. Es una guerra a cañonazos. Machuca y limpia.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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