Por qué no me callo. ¡CHSSS!

Si se declarara un Día de Silencio (sin que el Carnaval se dé por aludido), paradójicamente, cobraría sentido escuchar. Hay tantos silencios como sonidos. Pero ignoramos su interpretación, por falta de uso. Asistí a la convocatoria de la Fundación Dr. Barajas sobre las familias con discapacitados auditivos. Y me temo que vivimos bajo una hipoacusia colectiva que nos condena a un diálogo de sordos, en la prisión de la estridencia pública, a la que contribuye en ocasiones la televisión. Carecemos de un silencio sabio porque vivimos instalados en el grito simbólico de Munch. Pero una posible tregua de silencio, a título experimental, no equivale a hacer la vista gorda. En la agenda política se cuela ahora una invitación a callar cosas para no alarmar a la gente (la preterida mayoría silenciosa), a practicar el silencio paliativo, como una medida destinada a un enfermo terminal. Pero a la democracia nunca la dejaríamos morir, ni a la chita callando, ni a grito pelado. El silencio cómplice sería letal para una convivencia basada en la transparencia. En su ‘minigira’ americana, Rajoy –hombre de profundos silencios ‘autoimpuestos’ que le han dado resultado- pide a su partido, y veladamente a los medios de comunicación, que guarden un prudente silencio sobre el caso Bárcenas mientras dure el cacheo a bordo. La política del silencio ha llevado también a la Zarzuela a borrar a Urdangarín de la web oficial de la Casa del Rey como elusión de los ataques del exsocio del yerno a la Monarquía. Tal que a la Corona, a la clase política (PP, PSOE o CiU, cada uno con su ‘muerto’) le da pavor el descrédito, bajo el ‘drama’ del empleo (esa obra de teatro social), los pufos y su incompetencia ante la crisis. No cabe el silencio. El ‘merkiavelismo’, como diría Ulrich Beck, se alegra de la mugre española: ahí los tienen a manos llenas. Cuando damos la callada por respuesta, las palabras se tapan los oídos. Pero ante la corrupción sólo cabe taparse la nariz.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión 1 comentario

Respuesta a Por qué no me callo. ¡CHSSS!

  1. Manuel Dóniz García

    La sociedad no sólo esta sorda ante los minusvalidos auditivos, sino que esta sorda, muda y no se entera con respecto al resto de las minusvalías, sobre todo la física ya que, sólo basta darse una vuelta por cualquiera de nuestras ciudades para ver como los minusválidos fisicos son los grandes olvidados, lo cual se nota, principalmente en la falta crónica de aparcamientos para minusválidos y por doquier, barreras arquitéctónicas que se podrían subsanar con muchas buena voluntad y un poco de dinero. Para nada se ha publicado un Decreto de Supresión de Barreras Arquitectónicas puesto que, constantemente se les da licencia de apertura a negocios, pasandose los munícipes oportunos por el arco del triunfo el citado Decreto. Pertenecer a Europa es sólo una frase sin sentido cuando no se tienen en cuenta las minorías discapacitadas que son mimadas en esa misma Europa. Asi señores alcaldes, menos presumir de bandera europea en las fachadas de vustros ayuntamiento y más europeísmo en sus gestiones.

     

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