UNA LEY POPULAR Y DOS ‘DESAHUCIDIOS’

 

Nuevos ‘desahucidios’ (un matrimonio de jubilados en Mallorca se quitó la vida este martes antes de perder la casa) consiguieron en el Congreso un inusitado consenso, con la rectificación del partido en el Gobierno a última hora, para admitir, junto a la práctica totalidad de los diputados, salvo una abstención por error, la iniciativa legislativa popular (ILP) de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH), respaldada por más de un millón de firmas. Fue necesario que llegara a la Cámara la noticia del trágico deceso para hacer girar el voto del PP a favor de las víctimas del chorreo ignominioso de desalojos que sufre el país desde que estalló la gran crisis. Nada está decidido, porque ahora se debatirá la norma y, con los ánimos menos tensos (en esta ocasión, y pese al éxito de su ofensiva, los miembros de la plataforma acabaron siendo expulsados tras gritar en la tribuna de invitados al portavoz popular “¡fuera, fuera!”), es de presumir que la unidad de criterios se resquebraje y afloren entre el poder y la oposición posturas más o menos próximas a los intereses de la banca. La misma incapacidad de los dos principales partidos para sellar un acuerdo en esta materia al calor de los primeros suicidios ilustra el grado de injerencia de los grandes popes del sistema financiero para abortar que se gobierne con sentimentalismo bajo la presión social de los muertos que se cobran las órdenes de desahucio en un país al límite del estallido. Acaso, determinados episodios –entre otros, los más ‘indignantes’ sean el caso Urdangarín y los affaires de corrupción partidaria- obliguen en un nuevo escenario a limar diferencias en este tema crucial. Pero, al menos, este simbólico respaldo parlamentario al clamor de la calle y de miles de propietarios insolventes lanza un reto al arco parlamentario, que pone a prueba su sensibilidad a la hora de escuchar los problemas de la gente en medio de la ola de irritación por el descrédito político y la crisis económica e institucional. Seis millones de parados fundan un miniestado de parias en la depresión económica española. Esta ILP propugna una moratoria universal para los desahuciados, establece la dación en pago (la deuda a cambio del inmueble) y un generoso parque de viviendas para alquiler social. Sin duda, el Talón de Aquiles del sistema bancario que agita la crisis dará paso a un nuevo dogma hipotecario, en el que, si prosperan las ideas más avanzadas, la dación en pago perdería, incluso, su razón de ser en favor de que los afectados conserven la vivienda. Estamos ante uno de los debates seminales del nuevo orden económico y social para después de la crisis.

 

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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