Por qué no me callo. DICCIOÑARIO

Nomenclatura lapidaria sobre el verbo y la carne de la inverecundia política nacional.

A.- Austeridad, la palabra más odiosa y ovacionada; es el ‘austeritarismo’ de Merkel.

B.- Bárcenas. El último presunto escándalo del siguiente concepto.

C.-Corrupción. Salpica a partidos, instituciones, empresarios y ‘pujoles’, y ahonda el descrédito político.

D.-Desahucios.- Drama social, origen de ‘desahucidios’.

E.- EREs. Las prejubilaciones bajo sospecha de la Junta de Andalucía socialista.

F.- Fuentes, Eufemiano. Médico canario que polariza la atención de la ‘Operación Puerto’; cuando habla el mago del dopaje, tiembla todo el deporte.

G.- Gürtel. ‘Correa’ en alemán, como el cabecilla. La última instrucción de Garzón; un caso que hace estragos.

H.- Hipotecas. La pesadilla de la banca y sus víctimas (el ladrillo).

I.- Impuestos. La pareja de los recortes en la doble hélice del ajuste.

J.- Jaume Matas. Expresidente balear y exministro popular, bajo una lluvia de presumibles delitos (caso Palma Arena).

K.- Kafkiana, o como definir España.

L.- Lleida, Durán. Líder de UDC, incumplió su promesa de dimitir por financiación ilegal (caso ‘Pallerols’).

M.- Mariano Rajoy. Preside la tormenta perfecta.

N.- Nóos, el Instituto que trae de cabeza a la familia real, síís.

Ñ.- ¡Ños! Voz canaria que describe la que está cayendo.

O.- Oro. El vil metal se aposenta en la crisis que nos inoculó.

P.- Políticos. Tercer problema de los españoles.

Q.- Quinceemes. Seguidores ‘indignados’ de Stéphane Hessel.

R.- Rubalcaba, secretario general del PSOE, que quiere cambiar sus siglas.

S.- Sobresueldos. La carta del tarot de Bárcenas.

T.- Trama. No hay día que no hablemos de una.

U.- Urdangarín. Su actuación produce la palabra siguiente.

V.- Vergüenza, que con el prefijo ‘sin’ designa al titular de la letra anterior.

W.- Wert. El ministro ‘mourinho’ de Rajoy.

X.- La ‘X’ de los escándalos. Todos la buscan.

Y.- Generación ‘Y’, la de Internet, abocada al paro y la consternación.

Z.- La Zarzuela. En horas bajas.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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