Por qué no me callo. DE MIRADA LIMPIA

Gente de mirada limpia. Hay poca. En el Cabildo vimos a alguien así. Nos contó su pelea con el anofeles milenario y no dejó de sonreír. Hay, en efecto, una escasez alarmante de ‘patarroyos’, que ya querríamos ver en política. Gente de mirada limpia. Con su verdad. Estamos envueltos en un tótum revolútum de escándalos y miserables que ni una borrasca lograría disipar completamente. Cuesta creer lo que nos dicen, porque en todo hay doblez y en vano invocamos transparencia. Quien tenga la mirada limpia ha visto el aire. En su novela póstuma, ‘El rey pálido’, David Foster Wallace consiente que en la ficción se autorice la mentira y en la no ficción no se perdone. De tanto fingirla, vuelven la realidad pura ficción. Bárcenas hace una peineta. Viene de esquiar. Y le molesta que le acucien, a su llegada, por tener dinero escondido en un banco suizo. Como se dice objeto de insidias, se crea, se cree su propia ficción. Cospedal ha saltado varias veces en tan sólo unos días, como diría J. J. Millás, de la ficción a la realidad, nada encaja en su relato. Si confrontamos el plano político (y su consanguíneo económico) con el de la ciencia, es en ésta donde hallamos gente de mirada limpia. Patarroyo libra una guerra de 20 segundos (lo que tarda el plasmodium en invadir el glóbulo rojo) con el parásito que mata como seis bombas atómicas. Practica el “empobrecimiento lícito”, bajo un asedio que dura más de 25 años, pero está a punto de decir ¡eureka! con su vacuna de la malaria, al fin. Y parece dios. Hace milagros. Valladares y Enrique Martínez han hecho uno. Esta fundación contra las enfermedades tropicales lo es. Y a la ciencia la está matando la austeridad, que es como la vacuna defectuosa contra la crisis que no ha sido retirada del ‘mercado’. El exPapa hizo un último gesto de poder: nombró a un alemán banquero de Dios. La mano de Merkel. Si todos los velos destaparan las caras del poder, veríamos al monstruo.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión Comentarios desactivados

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