EL PAPA CHE

 

El nuevo Papa Francisco se asomó al balcón de la logia esta tarde en Roma y dejó transcurrir unos segundos, impávido, antes de tomar la palabra. Se olvidó de todo, probablemente, de quién era hasta ese momento, para empezar a ser un Papa, y en la aparente amnesia de esos segundos eternos, como diría Kipling, se olvidó también de saludar, como había hecho Ratzinger, que levantó la mano a la marea humana. Jorge Mario Bergoglio, el Papa che, sufría eso que García Márquez, el vecino colombiano, llamó ‘miedo escénico’. Y me resultó un hombre triste, aterrado por la carga de responsabilidad que acababa de aceptar. Pero enseguida se soltó a hablar con una naturalidad que me sorprendió en un Papa y, sobre todo, en un Papa recién electo. No habla como los papas. Lo hacía como un latinoamericano, como un argentino, en un italiano bonaerense, de herencia familiar. Pidió orar por su predecesor y amigo y luego por él. Pidió que le pidieran a Dios por el hombre recién elegido Papa que no quiso lucir el pectoral de oro. Tiene fama de moderado, pero su papel en la dictadura de Videla es un baldón que le perseguirá. Convendría medir sus pasos entonces en el período histórico en que la sociedad le pedía salir a la palestra y no lo hizo y nos ayudaría a enjuiciarlo objetivamente conocer los entresijos de algunas desapariciones que le señalan por mirar a otra parte. ¿Fue así o le ampara la discreción de haber hecho todo lo posible sin éxito, como alegó el mismo en su momento? !Y esa foto dándole la comunión a Videla! Ha sido un hombre con suerte en la Iglesia, que pasó de cura de pueblo a cardenal. De mezcla de Juan XXIII y Ratzinger. Y de comunicador. Un Papa apocado que se desinhibe cuando rompe a hablar. Tardó en retirarse, cómodo sobrevolando con la vista a la multitud. ‘Buenas noches y buen reposo’, se despidió en italiano. Tiempo tendrá de hacer la nueva evangelización en español, que es la misión a la que le emplazan en la Iglesia. Es la primera vez que el Papa es latinoamericano, o sea hispano. La Iglesia eurocéntrica se latiniza. Un Papa futbolero, fan de Messi y del San Lorenzo de Almagro, que se alza con el cetro de Roma después de que su compatriota eliminara precisamente al Milan en la Champions. Las cosas de Dios. ¿Será valiente y cortará por lo sano cuando lea el legado del informe sobre las interioridades de la casa que va a gobernar, que le dejó a buen recaudo Benedicto XVI, la ‘biblia’ en pasta de las intrigas eclesiásticas, de los pecados carnales y de los cardenales, y de la banca de Dios? ¿Vivirá para contarlo? ¿Hará limpia en su entorno más inmediato? ¿Se cuidará de elegir mejor al mayordomo que el Papa anterior? Llega bajo una expectación sin precedentes al cargo que le ha sido asignado contra todo pronóstico. Bajo la sombra del Vatileaks ha de ser capaz de refundar la Iglesia. Por su origen, ha de ser audaz para reconciliar a la teología de la liberación y a Roma, a Boff y a Ratzinger, que lo condenó al silencio. Me acordé esta tarde de Ernesto Cardenal, el curapoeta nicaragüense, que se arrodilló ante Juan Pablo II, en Managua, en el 86, y según me contó, no recibió sino reprimendas por estar metido en política como ministro de Cultura del gobierno sandinista, mientras duró su prosternación. Así que… ¿Revolucionará este Papa a la Iglesia del siglo XX y la posicionará, por fin, en el siglo XXI? Ha sido elegido en una fecha rara, propicia para cábalas y supersticiones, el 13 del 3 del 13, y nació un año que nos es muy familiar, el 36, en diciembre; tiene 76 años, una edad intermedia que le da margen, si goza de salud, para darle la vuelta al calcetín. ¿Qué hará con los signos suntuarios de una Iglesia en ocasiones opulenta que, sin embargo, soporta la crudeza del hambre de los pobres en su mayor ámbito de implantación territorial en el planeta? ¿Y cuántas falacias más desmontará, tras las mulas y los bueyes? ¿Y qué nos dirá del Paraíso, del Cielo, del Infierno, del Purgatorio? ¿Y de la homosexualidad? ¿Accederá al uso del preservativo? ¿Será un Papa distinto? ¿Nos seguirá hablando con esa espontaneidad coloquial y sincera, en nada ufana ni infalible, con que se asomó esta tarde a hablar por primera vez, casi saliendo de un susto, a la gente y a las cámaras y a las redes sociales? El primer Papa jesuita. El primer Papa latinoamericano. El primer Papa que nuestra generación ve llegar tras una renuncia papal? ¿Qué se habrá quedado pensando Ratzinger desde Castelgandolfo, aún con la piel de Papa pegada al cuerpo, al ver a su sucesor salir a hablar al balcón del mundo? Eso. El secreto mejor guardado.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión 2 comentarios

2 Respuestas a EL PAPA CHE

  1. Javier Jiménez

    Muy bueno Carmelo, pero te aporto un dato y una respuesta a una de tus preguntas: El dato.- Le gusta el fútbol como buen argentino y es de un equipo que viste blaugrana “San Lorenzo de Almagro” mis bendiciones y las tuyas por esto.
    La respuesta.- No creo que tenga tantas bendiciones…http://www.cronista.com/contenidos/2010/07/09/noticia_0056.html

     
  2. Manuel Dóniz

    Si fuera un papa revolucionario, la troika cardenalicia no lo hubiera elegido y en estos momentos, los poderes fácticos del Vaticano, esos que sostienen la banca más oscura del mundo, el Banco Ambrosiano y otros intereses por el estilo, se preparan para leerle la cartilla al nuevo Pontífice y controlarle sus pasos en el futuro, para que no se descarrile y todo seguirá igual, el celibato y todos los pecados que se derivan de el, la pederastia, la homosexualidad y el mismo manido discurso de siempre que aleja a la iglesia de la sociedad actual, aunque eso parece importarles poco.

     

Añadir comentario