Por qué no me callo. LA VEJEZ ACTIVA

 

Míreme y piense lo que quiera, pero envejecemos los dos. España es un país para viejos, contrariamente al verso de Yeats, que da título a la novela de Cormac McCarthy y a la película oscarizada de los hermanos Coen. Y como la pirámide poblacional se invierte, el Consejo de Ministros español (tan alemán hasta en eso) va y aprueba los primeros decretos de algo que llaman ‘envejecimiento activo’, otro parto del ajuste, para que el pensionista trabaje si quiere llegar a fin de mes. Una suerte de minijobs (que son, en la práctica, contratos basura, pero cunden) complementará el subsidio de pena. Y esto es lo que yo llamo ‘presenturo’: lo que ya nos sucede de cuanto estaba por sucedernos. Al papa Francisco lo eligieron por falso joven. Con 76 años se le calculan otros diez en la recámara para hacer limpia en la Iglesia (y aclararnos un pasado argentino tergiversado o no durante Videla). O sea, está en edad de servicio (cosa que a nuestros galenos los mandan a casa a los 65 por los recortes), en comparación con la gerontocracia del cargo, como pasaba en la antigua URSS hasta que llegó Gorbachov hecho un pibe a hacer la perestroika. El papa del fin del mundo amó a Amalia, la novia del barrio. “Si no me caso con vos, me hago cura”, le dijo y fue rechazado como parece obvio. El caso es que ‘Jorge’ (Mario Bergoglio) llegó a papa. Eso dijo cuando lo vio en la tele una feminista proabortista argentina que lo elogia por campechano: “¡Mira quién salió papa!, ¡pero si es Jorge!” Y este papa retraído y morigerado parece refractario al flagelo de la austeridad europea como dogma de fe, porque ha creado un “acostumbramiento” inmoral al índice de paro. 24 horas después de su bendición urbi et orbi, Merkel, papisa de Europa, admitió que la nueva prioridad ha de ser “el crecimiento y el empleo” (para el joven o provecto parado), ante la amenaza de “revueltas sociales”. Sin embargo,  nadie se atreve todavía en la curia de la UE a mover la piedra que dé créditos. ‘Ratificar’ es de sabios

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión ¿Qué opinas?

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