LA FÓRMULA DE MARGALLO

 

El Gobierno de Rajoy no tiene quien le escriba. La falta de buenas noticias sobre la crisis desespera a La Moncloa, que sobrenada la situación padeciendo y, a la vez, rentabilizando las distintas cortinas de humo que los sucesivos escándalos le sirven en bandeja. Lo cierto es que pocos gobiernos durante la democracia, como este, han tenido necesidad de tan poca inventiva para distraer al personal de los asuntos más espinosos. Ya se encargan las circunstancias de ir poniendo piedras en el camino y palos en las ruedas al Gobierno y el PP, así como, a la par, vendas en los ojos al ciudadano para ir a tientas por entre los recortes y el ajuste fiscal. Bárcenas y Feijoo son dos buenos guiñoles para focalizar la atención social, mientras la crisis sacude sin contemplaciones a la inmensa mayoría de la gente de a pie. Rajoy convoca al máximo órgano de su partido ´la junta directiva nacional- para retomar la iniciativa política, tras semanas sin ruedas de prensa del gobierno e ímprobos esfuerzos –cuando las hubo- de atacar al extesorero sin mencionar su nombre en un alarde de funambulismo. Mientras éste encarna a la perfección varios ‘papeles’ además de los suyos divulgados por El País -chivo expiatorio, chantajista y chulo de feria- y el presidente de la Xunta emprende un viacrucis autoexculpatorio ante la opinión pública, que recuerda a Frank Sinatra y a Andreotti borrando las pruebas fotográficas de sus mafiosas amistades, ha salido a la palestra el ministro José Manuel García-Margallo a proponer un nuevo sistema de financiación, sembrando el desconcierto por si una remodelación de gobierno clandestina –como su entrevista con Artur Mas- se hubiera producido mientras cambiábamos la hora y el de Exteriores era ahora de Economía. Margallo, ministro influyente en el entorno del presidente, ha lanzado eso que solemos llamar un globo sonda: que el Estado se reserve el IVA y el Impuesto de Sociedades, y las autonomías se repartan el de la renta y los demás. Un nuevo sistema de financiación (por el que Canarias viene bregando con la lengua por fuera), y acaso, de paso, de las autonomías empieza a cobrar cuerpo. Ahora o nunca, teniendo a la crisis y el soberanismo catalán como irrefutables pretextos para dar los volantazos pertinentes con dos bemoles, como los ingleses, que han hecho saltar por los aires sin ningún pudor el Estado de bienestar. Es una voladura controlada: primero el bienestar y después el mismísimo Estado.

Publicado el por Carmelo Rivero en Opinión 1 comentario

Respuesta a LA FÓRMULA DE MARGALLO

  1. Manuel Dóniz

    Lo que le ocurre al gobierno de Rajoy, aparte de sus corruptelas escandalosas que, si hacemos caso de la prensa, cada día van a más, es que no se puede gobernar un país con mentiras ni sólo para una parte de la población, los ricos, machacando sin piedad mientras a las capas más débiles de la sociedad a base de decretos leyes que se han cargado ya el estado del bienestar y ponen en peligro hasta las jubilaciones y pensiones, mientras se hace la vista gorda con los desahucios bancarios, amparados en una legislación decimonónica que no se ha cambiado porque beneficia totalmente a los bancos. La otra cara de la moneda, la de los ricos, se compone de medidas al gusto de los empresarios, ninguneando a los trabajadores, mientras que se decretan amnistías fiscales y se amenaza con rescates bancarios que tendremos que pagar la ciudadanía. Esto no es forma de gobernar un país y menos aún, esta no es manera de resolver el paro galopante que asfixia a las economías domésticas y está ahogando a las pequeñas y medianas empresas, las que todavía no han cerrado. Es que la historia de España no conoce a gobernantes tan ineptos como los actuales que se empecinan en aumentar y dificultar la edad de jubilación, reventando a los viejos, mientras que la juventud pre-parada mira para los celajes con las manos en los bolsillos. Este gobierno, simplemente, no vale para nada y la gente esta muy cabreada, por lo que el futuro de este país es impredecible y la única salida que dejan es la de pedir, exigir, demandar la dimisión inmediata de todos estos mastuerzos del gobierno de Rajoy antes de que ocurra algo que tengamos que lamentar todos.

     

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